viernes, 14 de abril de 2017

Viernes Santo 2017. Disciplina y perseverancia.

Aunque la historia se entiende en sentido lineal en el proceso de salvación, esto es, hubo un inicio en el tiempo y habrá un final, la iglesia propone celebraciones que siguen un patrón cíclico, que hacen que cada año se repitan en un eterno retorno: la liturgia es la misma, los mismos ritos, las mismas lecturas…
Es así, como recordamos el evento central y el sustento de los que nos llamamos seguidores de Jesucristo: La Resurrección: el jueves se centra en la comunidad; el viernes en la disciplina y perseverancia; el sábado en la esperanza; y el domingo en la transformación.
El viernes es el día de la disciplina y la perseverancia, puesto que no se puede entender de otra manera el que Jesús acepte la muerte en la cruz.
Los retos en la vida se logran si se tiene perseverancia. Las metas se alcanzan si se tiene disciplina en la vida.
Las frases de Jesús en la cruz muestran como Él acepta todas las consecuencias de la decisión de pertenecer a una comunidad, de servir y amar. 
Al ser parte de una comunidad, cada uno de nosotros tenemos que aportar para el crecimiento de la misma. Cada uno cumple una misión específica que no solo precisa el desarrollo de las propias capacidades y competencias, sino que permite que la misma comunidad permanezca. Para poder encontrar la propia misión y para poder ser fieles a ella, se requiere aprender a ser disciplinado y perseverante. Nadie se vuelve experto en su área con una sola acción. Te puede salir bien a la primera, más es suerte de principiante. Para volverse maestro en cualquier área, se requiere la práctica, la constancia, la repetición una y otra vez de aquello que se busca dominar.
Ahora bien, nadie aprende solo. Se requiere un maestro, alguien que señale los pasos a desarrollar, alguien que oriente el esfuerzo que se realiza. De ahí, que la disciplina vaya de la mano de la obediencia. Se obedece por decisión personal. Hoy se les llama couching, más en la vida de fe, el guía espiritual siempre ha existido y su labor es esencial para el desarrollo de los creyentes.
La perseverancia nos permite mantenernos firmes ante la prueba. Podemos decir que la disciplina ve el momento presente y la perseverancia hacia el futuro. Ser perseverantes es saber que la meta aun no se alcanza y que por ello hay que dar un paso más; que el esfuerzo tendrá su fruto; que las dificultades que se presentan nos fortalecen; que el premio se encuentra al seguir en el camino. Ser perseverante es la clave para triunfar en la vida.
Contemplando la disciplina y perseverancia en Jesús, es como podemos asumir que Él haya aceptado pasar por su Pasión y Muerte.
Más es importante tener claro que la Pasión y Muerte no son la meta, sino que son medios para la meta. Medios que exigieron toda la fortaleza de Jesús.
La experiencia de Dios Padre, ya le había llevado a reconocer que ser fiel a la Palabra, le llenaba de confianza. La experiencia en Dios Padre, le permitía ver más allá y aceptar recorrer el camino propuesto para la plenitud.
El Viernes Santo la pregunta es: ¿Eres disciplinado y perseverante?, ¿Te sabes mantener fiel a tu palabra?, ¿Tienes metas a lograr en la vida?

Azrael el Testigo.

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