Aunque la historia se entiende en sentido lineal en el proceso
de salvación, esto es, hubo un inicio en el tiempo y habrá un final, la iglesia
propone celebraciones que siguen un patrón cíclico, que hacen que cada año se
repitan en un eterno retorno: la liturgia es la misma, los mismos ritos, las
mismas lecturas…
Es así, como recordamos el evento central y el sustento de los
que nos llamamos seguidores de Jesucristo: La Resurrección: el jueves se centra
en la comunidad; el viernes en la disciplina y perseverancia; el sábado en la
esperanza; y el domingo en la transformación.
El viernes es el día de la disciplina y la perseverancia,
puesto que no se puede entender de otra manera el que Jesús acepte la muerte en
la cruz.
Los retos en la vida se logran si se tiene perseverancia. Las
metas se alcanzan si se tiene disciplina en la vida.
Las frases de Jesús en la cruz muestran como Él acepta todas
las consecuencias de la decisión de pertenecer a una comunidad, de servir y
amar.
Al ser parte de una comunidad, cada uno de nosotros tenemos que
aportar para el crecimiento de la misma. Cada uno cumple una misión específica
que no solo precisa el desarrollo de las propias capacidades y competencias,
sino que permite que la misma comunidad permanezca. Para poder encontrar la
propia misión y para poder ser fieles a ella, se requiere aprender a ser
disciplinado y perseverante. Nadie se vuelve experto en su área con una sola
acción. Te puede salir bien a la primera, más es suerte de principiante. Para
volverse maestro en cualquier área, se requiere la práctica, la constancia, la
repetición una y otra vez de aquello que se busca dominar.
Ahora bien, nadie aprende solo. Se requiere un maestro, alguien
que señale los pasos a desarrollar, alguien que oriente el esfuerzo que se
realiza. De ahí, que la disciplina vaya de la mano de la obediencia. Se obedece
por decisión personal. Hoy se les llama couching, más en la vida de fe, el guía
espiritual siempre ha existido y su labor es esencial para el desarrollo de los
creyentes.
La perseverancia nos permite mantenernos firmes ante la prueba.
Podemos decir que la disciplina ve el momento presente y la perseverancia hacia
el futuro. Ser perseverantes es saber que la meta aun no se alcanza y que por
ello hay que dar un paso más; que el esfuerzo tendrá su fruto; que las
dificultades que se presentan nos fortalecen; que el premio se encuentra al
seguir en el camino. Ser perseverante es la clave para triunfar en la vida.
Contemplando la disciplina y perseverancia en Jesús, es como
podemos asumir que Él haya aceptado pasar por su Pasión y Muerte.
Más es importante tener claro que la Pasión y Muerte no son la
meta, sino que son medios para la meta. Medios que exigieron toda la fortaleza
de Jesús.
La experiencia de Dios Padre, ya le había llevado a reconocer
que ser fiel a la Palabra, le llenaba de confianza. La experiencia en Dios
Padre, le permitía ver más allá y aceptar recorrer el camino propuesto para la
plenitud.
El Viernes Santo la pregunta es: ¿Eres disciplinado y
perseverante?, ¿Te sabes mantener fiel a tu palabra?, ¿Tienes metas a lograr en
la vida?
Azrael el Testigo.
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