domingo, 5 de febrero de 2017

Superar las catacumbas sociales

Evangelio según San Mateo 5,13-16.  Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres. Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.
Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.

Desde hace muchos años los cristianos ya no viven en catacumbas de tierra más si en catacumbas sociales.
Hemos aprendido en México a ocultar nuestra fe. El establecimiento de la separación de la religión y el Estado, llevó a una situación que los jerarcas de la iglesia aceptaron y los fieles, en consecuencia también: no hacer nada que mostrará la fuerza del evangelio y remitirse a mostrar la fe con acciones dentro de los templos.
Por lo que, los cristianos dejamos de cumplir la máxima que hoy se nos muestra: ser visibles y tener influencia en los diversos ámbitos de la vida: política, económica, cultural, etc.
Los cristianos católicos de México, nos conformamos con vivir ocultos, a estar en la catacumba social.
  • Dejamos que nuestro entorno se tornará cada vez más individualista, sin la conciencia de promover que somos hijos de Dios, hermanos de los demás y señores de la creación.
  • Dejamos de mostrar que la vida en comunidad en la respuesta a los problemas que padecemos: robos, consumismo, suicidios, estrés, etc.
  • Dejamos de ser parte de aquellos ciudadanos que se comprometen con la construcción de una sociedad justa.
  • Dejamos de promover la vivencia de los valores cristianos básicos como son la confianza, la solidaridad, el perdón y la prudencia.
Por lo que, hoy se nos recuerda que no podemos escondernos, no podemos ser invisibles.
Hay que tomar la decisión de mostrar a todo el mundo que somos agentes de cambio, que somos promotores de un mundo nuevo, que la propuesta del evangelio es la respuesta.
Y no habló que todos sean fieles de la iglesia católica sino que mostremos que el evangelio tiene palabras de verdad que trascienden y logran que el ser humano sea la mejor versión de sí mismo y que, si los vivimos, podemos construir una mejor sociedad.
Comencemos a darle sabor a la vida y a iluminar el caminar de nuestro entorno cercano: familia, trabajo, vecinos, etc.

Azrael el Testigo.

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