domingo, 2 de octubre de 2016

La fe es reconocer nuestra capacidad interior

Evangelio según San Lucas 17,5-10. Los Apóstoles dijeron al Señor: "Auméntanos la fe". El respondió: "Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: 'Arráncate de raíz y plántate en el mar', ella les obedecería." Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, ¿acaso le dirá: 'Ven pronto y siéntate a la mesa'? ¿No le dirá más bien: 'Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después'? ¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó? Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: 'Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber'.»

¿De qué eres capaz?
Muchos siglos la visión cristiana católica que llego a estas tierras vino con una carga fuerte de victimización. El soportar el dolor y la cruz era signo de la opción de fe; la humillación y la mansedumbre eran considerados como las mejores actitudes; la resignación ante la adversidad era premiada.
Así, los cristianos no asumían actitudes de transformación, no desarrollaban sus capacidades y sus fortalezas. Se enseño una visión centrada en el Jesús crucificado y se dejo de lado al Jesús Resucitado.
Más, el evangelio de hoy hace referencia a una de las mayores fortalezas que un cristiano tiene: su fe. La fe que mueve montañas.
Por lo que tenemos que afirmar que un cristiano no es alguien pasivo ante su realidad, sino que esta llamado a transformarla. 
Un cristiano se tiene que convertir en un agente de cambio, de renovación.
Un cristiano tiene que hacer realidad lo que hoy se conoce como emprendedurismo.
Un emprendedor es aquel que busca generar nuevas maneras de estar en la vida. Los cristianos tienen que ser emprendedores sociales.
Los emprendedores sociales son personas que buscan poner en práctica ideas cuyo fin es resolver problemas presentes en la sociedad. Su fin no es económico, aunque existe también la idea del emprendimiento social como una mezcla entre ideas innovadoras que buscan un cambio social y cierto beneficio económico para poder aplicarlas.
Todo nuestro entorno existe para que nos desarrollemos, para que crezcamos.
Así que de nuevo te pregunto: ¿de qué eres capaz? ¿Mueves montañas?
Azrael el Testigo

No hay comentarios.: