Evangelio según San Juan
14,15-16.23b-26. En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Si ustedes
me aman, cumplirán mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro
Paráclito para que esté siempre con ustedes: Jesús le respondió: "El que me ama
será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él. El
que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es
mía, sino del Padre que me envió. Yo les digo estas cosas mientras permanezco
con ustedes. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi
Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho.»
El amor a Jesucristo se manifiesta en cumplir sus mandamientos.
Cuando escuchamos mandamientos pensamos en automático en los 10
que nos enseñaron en el catecismo. Más, estamos en un error, los mandamientos
dados a Moisés son para los creyentes del antiguo testamento.
Para los seguidores del evangelio los mandamientos de
Jesucristo se encuentran a lo largo de todo el texto, y podemos sintetizarlos en
la humildad, el servicio y la pobreza.
La humildad implica que somos aprendices, que el poder esta en
Dios y no en nosotros. En esto consiste el Principio y Fundamento de Ignacio de
Loyola: yo no soy Dios solo soy una creatura finita, limitada y necesitada.
El servicio implica que tengo que estar abierto a los demás.
Tengo que dejar mi mundo y participar en el mundo común para aportar. El
servicio es a los demás, a los prójimos, pues como bien señala el mismo
evangelio, no podemos decir que amamos a Dios a quien no vemos sino somos
capaces de amar a los demás a quienes si vemos.
La pobreza conlleva que se utilizar las cosas y las
situaciones. Soy capaz de soltar, de fluir. De vivir y disfrutar lo que la vida
me da el día de hoy, y al terminar el día, dejarlo a un lado, para poder vivir y
disfrutar lo que el siguiente día me regalará. Es vivir con el pan de cada día.
Hoy celebramos la presencia del Espíritu Santo. Su misión es
que tengamos la fuerza para vivir los mandamientos del evangelio. Que su
presencia nos guié para lograrlo.
Azrael el Testigo
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