Evangelio según San Lucas 3,1-6. El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene, bajo el pontificado de Anás y Caifás, Dios dirigió su palabra a Juan, hijo de Zacarías, que estaba en el desierto. Este comenzó entonces a recorrer toda la región del río Jordán, anunciando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados, como está escrito en el libro del profeta Isaías: Una voz grita en desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos. Los valles serán rellenados, las montañas y las colinas serán aplanadas. Serán enderezados los senderos sinuosos y nivelados los caminos desparejos. Entonces, todos los hombres verán la Salvación de Dios.
La propuesta del evangelio esta basada en la verdad, en la transparencia. Por lo que la invitación es caminar derecho.
Más, una base para poder hacerlo es la disciplina. Y es aquí en donde encontramos las dificultades. No nos gusta la disciplina, la constancia, la perseverancia.
Nuestro mundo actual nos ha estado acostumbrando a lo fácil, a lo que no nos exija, a lo rápido. Y el tener resultados de manera que no haya una afectación nos lleva a buscar atajos, a hacer trampas.
Un ejemplo son los aparatos de ejercicios que venden en la televisión que prometen tener un cuerpo atlético sin esfuerzo. El último de este tipo, te dice que sentado obtendrás los mismos resultados que si caminarás.
Esto mismo lo representa el uso de las tarjetas de crédito, las cuales, te dicen que puedes tener en este momento todo lo que quieras sin esfuerzo y con el poder de tu firma. Y sabemos las historias de personas que luego logran pagar, más se sigue en la dinámica de gastar y gastar.
A nivel de iglesia lo vivimos cuando pensamos que sólo la liturgia es lo importante y se nos olvida hacer realidad lo que el evangelio nos propone en el día a día.
Y nos lo hemos creído. Hemos buscado que todo sea fácil, cómodo, sin esfuerzo. Vivimos un mundo de mentiras y nos hemos acostumbrado a ello. Lo vemos en el ámbito educativo, en el ámbito político, en el ámbito económico y es lo que llamamos corrupción.
Dicha situación es la que el evangelio nos pide modificar. Si nos arriesgamos a caminar derechos, a caminar en la verdad, en la trasparencia es como podremos hacer realidad la salvación de Dios.
Así que te pregunto…¿qué hay en tu vida que no es derecho?, ¿en qué ámbitos buscas que las cosas sean fáciles cuando sabes que para lograrlo requieres hacer esfuerzo?
Azrael el Testigo.