Evangelio según San Juan 6,51-58. Jesús dijo a los judíos: "Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo" Los judíos discutían entre sí, diciendo: "¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?". Jesús les respondió: "Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente".
El alimento es esencial para la vida del ser humano. Representa la vida misma. Sin este, no podemos sobrevivir ni tener la fuerza para generar los procesos básicos individuales y sociales.
Por lo que al mostrar la imagen de la persona de Jesús como alimento, nos muestra lo esencial que es hacer la opción por Él.
Así, no podemos pensar en tener fe en determinados momentos, como son los domingos en misa, o cuando recibimos los sacramentos. La fe cristiana es algo vital y cotidiano, que permite realizar los procesos de desarrollo personal y comunitario.
Alimentarse de Jesús significa hacer realidad tres cosas (todas y cada una de ellas, sin excepción):
- Conocer su mensaje que nos ha llegado a través de los escritos de los evangelistas. Leer día a día es vital. Hoy en día puedes inscribirte en varios sitios para que te llegue a tu correo. Un servidor es lo primero que lee al despertar cada mañana. El sitio que me comparte el texto del evangelio es: http://www.evangeliodeldia.org
- Acercarse a la Eucaristía, que para las diversas Iglesias cristianas es el signo visible de recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Desde inicios de la comunidad de creyentes ha sido una de las verdades de fe centrales. En la Eucaristía, la comunión no es sólo con Dios sino con los demás creyentes que también reciben el mismo alimento de fe.
- Construir la comunidad, puesto que Dios se hace presente a través de los demás. El alimento nos permite tener fuerza para transformar nuestro mundo. Si no gastas la energía recibida te pones obeso. En la fe es lo mismo. No te alimentas de ella para engordar (“creerte bueno”), sino para actuar a favor de los demás y de nuestro entorno.
La consecuencia directa de obtener este alimento, el mismo texto nos lo señala: viviremos para siempre, esto es, seremos unos seres humanos plenos.
Aliméntate… asegura estar vivo.
Azrael el Testigo.
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