Evangelio según San Marcos 14,1-72.15,1-47. Faltaban dos días para la fiesta de la Pascua y de los panes Acimos. Los sumos sacerdotes y los escribas buscaban la manera de arrestar a Jesús con astucia, para darle muerte. Los que pasaban lo insultaban, movían la cabeza y decían: "¡Eh, tú, que destruyes el Templo y en tres días lo vuelves a edificar, sálvate a ti mismo y baja de la cruz!". De la misma manera, los sumos sacerdotes y los escribas se burlaban y decían entre sí: "¡Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo! Es el Mesías, el rey de Israel, ¡que baje ahora de la cruz, para que veamos y creamos!". También lo insultaban los que habían sido crucificados con él. Al mediodía, se oscureció toda la tierra hasta las tres de la tarde; y a esa hora, Jesús exclamó en alta voz: "Eloi, Eloi, lamá sabactani", que significa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?". Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: "Está llamando a Elías". Uno corrió a mojar una esponja en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña le dio de beber, diciendo: "Vamos a ver si Elías viene a bajarlo". Entonces Jesús, dando un gran grito, expiró. El velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo. Al verlo expirar así, el centurión que estaba frente a él, exclamó: "¡Verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios!".
El memorial es una categoría teológica usada por la Iglesia católica y tomada de las celebraciones hebreas que expresa la participación del fiel en el misterio de la vida de Cristo. Comenzamos en este día, Domingo de Ramos, la participación en el memorial central de nuestra fe.
Tenemos que aceptar que la fuerza de estos días se ha ido perdiendo, incluso en aquello que nos decimos cristianos. Y más bien hablamos de las vacaciones de Semana Santa y hemos ido dejando de lado que estos días son para retomar nuestro proceso de fe.
Es por ello que proponemos asumir la Semana Santa enmarcada en la perspectiva de los ciclos de vida.
Para Martín López Calva, “Los ciclos naturales y humanos son de “eternidad constante”, es decir, de girar en torno a un eje estabilizador pero al mismo tiempo avanzar en un horizonte que genera nuevas emergencias en el caso de la naturaleza y abre nuevas posibilidades en el caso de lo humano. Se trata, pues, de procesos de repetición que avanzan hacia un horizonte de sentido.”
Por lo que la vivencia de la Semana Santa como inicio y término de un ciclo, nos permitiría lograr plantearnos metas a lograr en el crecimiento de la fe a lo largo de un año. Nos daría un “horizonte de sentido”
El Triduo Santo, más que otro elemento de la fe cristiana, nos acerca a aquello que ya es conocido y aceptado, más que a la vez, siempre nos lanza a caminos nuevos, a maneras nuevas de estar, a nuevas actitudes que se tienen que asumir para mostrar que profundizamos en nuestro compromiso cristiano.
Retomando a Martín López Calva, nos hace ver que “cerrar ciclos se aprende y este aprendizaje es básico para afrontar la vida, para entender el misterio de cada instante de la vida y plantearse continuamente esas preguntas que por ser tan esenciales no tienen nunca respuesta definitiva: ¿quién soy?, ¿qué hago aquí?, ¿cuál es el sentido de mi vida?, ¿qué va a ser de mí?, ¿qué voy a hacer de mí?”
Así, cada Semana Santa, los cristianos tendríamos que estar respondiendo las cuestiones esenciales desde la perspectiva de la fe. Con ello, recordar los acontecimientos centrales de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo no solo serían ritos lejanos, sino que darían luz y orientación a nuestro crecimiento de hijos de Dios, hermanos de los demás y señores de la creación.
Somos seguidores de Jesucristo y tenemos que aceptar el reto que esto implica. ¿Te animas?
Azrael el Testigo.
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