domingo, 29 de marzo de 2015

Vivir en ciclos

Evangelio según San Marcos 14,1-72.15,1-47.  Faltaban dos días para la fiesta de la Pascua y de los panes Acimos. Los sumos sacerdotes y los escribas buscaban la manera de arrestar a Jesús con astucia, para darle muerte. Los que pasaban lo insultaban, movían la cabeza y decían: "¡Eh, tú, que destruyes el Templo y en tres días lo vuelves a edificar, sálvate a ti mismo y baja de la cruz!". De la misma manera, los sumos sacerdotes y los escribas se burlaban y decían entre sí: "¡Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo! Es el Mesías, el rey de Israel, ¡que baje ahora de la cruz, para que veamos y creamos!". También lo insultaban los que habían sido crucificados con él. Al mediodía, se oscureció toda la tierra hasta las tres de la tarde; y a esa hora, Jesús exclamó en alta voz: "Eloi, Eloi, lamá sabactani", que significa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?". Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: "Está llamando a Elías". Uno corrió a mojar una esponja en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña le dio de beber, diciendo: "Vamos a ver si Elías viene a bajarlo". Entonces Jesús, dando un gran grito, expiró. El velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo. Al verlo expirar así, el centurión que estaba frente a él,  exclamó: "¡Verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios!".

El memorial es una categoría teológica usada por la Iglesia católica y tomada de las celebraciones hebreas que expresa la participación del fiel en el misterio de la vida de Cristo. Comenzamos en este día, Domingo de Ramos, la participación en el memorial central de nuestra fe.

Tenemos que aceptar que la fuerza de estos días se ha ido perdiendo, incluso en aquello que nos decimos cristianos. Y más bien hablamos de las vacaciones de Semana Santa y hemos ido dejando de lado que estos días son para retomar nuestro proceso de fe.

Es por ello que proponemos asumir la Semana Santa enmarcada en la perspectiva de los  ciclos de vida.

Para Martín López Calva, “Los ciclos naturales y humanos son de “eternidad constante”, es decir, de girar en torno a un eje estabilizador pero al mismo tiempo avanzar en un horizonte que genera nuevas emergencias en el caso de la naturaleza y abre nuevas posibilidades en el caso de lo humano. Se trata, pues, de procesos de repetición que avanzan hacia un horizonte de sentido.”

Por lo que la vivencia de la Semana Santa como inicio y término de un ciclo, nos permitiría lograr plantearnos metas a lograr en el crecimiento de la fe a lo largo de un año. Nos daría un “horizonte de sentido”

El Triduo Santo, más que otro elemento de la fe cristiana, nos acerca a aquello que ya es conocido y aceptado, más que a la vez, siempre nos lanza a caminos nuevos, a maneras nuevas de estar, a nuevas actitudes que se tienen que asumir para mostrar que profundizamos en nuestro compromiso cristiano.

Retomando a Martín López Calva, nos hace ver que cerrar ciclos se aprende y este aprendizaje es básico para afrontar la vida, para entender el misterio de cada instante de la vida y plantearse continuamente esas preguntas que por ser tan esenciales no tienen nunca respuesta definitiva: ¿quién soy?, ¿qué hago aquí?, ¿cuál es el sentido de mi vida?, ¿qué va a ser de mí?, ¿qué voy a hacer de mí?”

Así, cada Semana Santa, los cristianos tendríamos que estar respondiendo las cuestiones esenciales desde la perspectiva de la fe. Con ello, recordar los acontecimientos centrales de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo no solo serían ritos lejanos, sino que darían luz y orientación a nuestro crecimiento de hijos de Dios, hermanos de los demás y señores de la creación.

Somos seguidores de Jesucristo y tenemos que aceptar el reto que esto implica. ¿Te animas?

Azrael el Testigo.

Referencia: http://www.ciemexico.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=199:3-educar-para-cerrar-ciclos&catid=58:revista-38&Itemid=170

domingo, 22 de marzo de 2015

La muerte es solo el medio no la meta

Evangelio según San Juan 12,20-33.  Entre los que habían subido para adorar durante la fiesta, había unos griegos que se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le dijeron: "Señor, queremos ver a Jesús". Felipe fue a decírselo a Andrés, y ambos se lo dijeron a Jesús. El les respondió: "Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser glorificado. Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna. El que quiera servirme que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre. Mi alma ahora está turbada, ¿Y qué diré: 'Padre, líbrame de esta hora'? ¡Si para eso he llegado a esta hora! ¡Padre, glorifica tu Nombre!". Entonces se oyó una voz del cielo: "Ya lo he glorificado y lo volveré a glorificar". La multitud que estaba presente y oyó estas palabras, pensaba que era un trueno. Otros decían: "Le ha hablado un ángel". Jesús respondió: "Esta voz no se oyó por mí, sino por ustedes. Ahora ha llegado el juicio de este mundo, ahora el Príncipe de este mundo será arrojado afuera; y cuando yo sea levantado en alto sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí". Jesús decía esto para indicar cómo iba a morir.

Es uno de los grandes retos: aceptar que morir es como podemos generar nuevas maneras de estar en la vida.

Y muchos de los primeros cristianos lo vivieron de manera literal, tal y como Jesucristo, murieron al proclamar que eran seguidores de una nueva manera de estar en la vida..

Morir por un sueño, ser capaces de apostar toda nuestra persona por una misión parece que se ha ido perdiendo en nuestro mundo actual. Hay muchos ejemplos de personas que defienden hoy una postura, una ideología, una playera y el día de mañana defienden la postura contraria, la ideología contrapuesta , la playera del equipo que era el más grande rival, Políticos, deportistas, ideólogos se mueven según les conviene. Dejan de ser congruentes con sus convicciones.

Jesucristo nos recuerda hoy que solo quien es capaz de ser congruentes hasta el límite es quien logra transformar su entorno, es quien genera nuevos procesos, es quien deja huella en su caminar por la vida.

Más la congruencia cuesta “sangre”, plantea retos, exige tener certezas, desarrolla la confianza en Dios Padre/Madre, exige hacer realidad el perdón y la solidaridad con los demás, conlleva saber usar las cosas y aprende de las situaciones que la vida nos presenta.

Aceptar que la muerte no es el fin, es el mensaje central de Jesucristo. Por ello más adelante Pablo de Tarso dirá. Sin la resurrección de Jesucristo, vana es nuestra fe.

Hoy, estoy viviendo que la muerte ronda a mi familia, en la persona de mi mamá, quien se encuentra enferma. Por lo que el evangelio de hoy cobra mayor sentido e ilumina con toda su fuerza la realidad personal y familiar.

Así, proclamo que la muerte es solo un medio y no el fin de nuestra existencia. Creo en un Dios de vivos y en un Jesucristo Resucitado.

Azrael el Testigo.

domingo, 15 de marzo de 2015

¿Creer o no creer?

Evangelio según San Juan 3,14-21. Dijo Jesús: De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna. Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.» El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas. En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios.

¿Creer o no creer? Ahí esta el dilema.

Vivir la propuesta del evangelio de Jesucristo tiene que nacer de una opción personal, de una decisión libre.

Las decisiones radicales de vida siempre nos ofrecen dos caminos. Y por esto, son decisiones trascendentes y trascendentales. Van más allá del momento en que las tomamos y tienen implicaciones en todos los ámbitos de la vida. Son las que nos dan autenticidad, son las que nos llevan a darle sentido a nuestra existencia. Se convierten en manifestación de nuestra meta existencial.

De ahí, que el evangelio muestre que no podemos asumir los dos extremos. O somos de la luz o somos de la oscuridad.

La opción que asumimos se manifiesta en las obras que realizamos. Las acciones realizadas desde la luz generarán vida y crecimiento personal y social. Las acciones realizadas desde la oscuridad solo buscan el crecimiento personal sin pensar en los demás.

Ahora bien y retomando la idea de los pasados domingos. Para que las obras reflejen nuestra opción de luz, tenemos que hacer una programación de las mismas. No podemos estar pensando en “solo dejarnos llevar”, sino que con la esperanza de lograr la visión y la motivación que la misión, tenemos que hacer una planeación de acciones que permitan el crecimiento personal y comunitario. Estas acciones son las que mostrarán nuestra opción por la luz.

Un valor básico que hoy se nos pide considerar es la congruencia y trasparencia de nuestras acciones. Es un tema que cada día cobra más vigencia, sobretodo porque figuras públicas se han olvidado de hacerla realidad. El reto de un cristiano es mostrar que este valor se puede vivir al ser fieles a la propuesta de Jesucristo.

Azrael el Testigo.

domingo, 8 de marzo de 2015

Lo que hay en nuestro interior

Evangelio según San Juan 2,13-25.  Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas. Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas y dijo a los vendedores de palomas: "Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio". Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: El celo por tu Casa me consumirá. Entonces los judíos le preguntaron: "¿Qué signo nos das para obrar así?". Jesús les respondió: "Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar". Los judíos le dijeron: "Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este Templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?". Pero él se refería al templo de su cuerpo. Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado. Mientras estaba en Jerusalén, durante la fiesta de Pascua, muchos creyeron en su Nombre al ver los signos que realizaba. Pero Jesús no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba que lo informaran acerca de nadie: él sabía lo que hay en el interior del hombre.

En los procesos de planeación podemos añadir un elemento que se denomina Misión Personal.

El término de Misión Personal fue acuñado y/o popularizado por Stephen Covey en su libro Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva. El Enunciado de Misión Personal expresa el sentido o propósito de nuestra vida. Tenerlo presente es crucial para asegurarnos que estamos yendo en la dirección correcta; es decir, la dirección que nosotros mismos definimos que queremos seguir en nuestra vida.

El enunciado de nuestra misión personal es como nuestra constitución personal, es la base sobre la cual surgen nuestras decisiones, se centra en lo que uno quiere ser y hacer. Es el núcleo invariable conforme al cual desarrollamos toda nuestra vida.

Cuando se ha adquirido ese sentido de misión, cuando hemos hecho una lista de las cosas que realmente nos importan en cada uno de nuestros roles, se posee la esencia de la propia proactividad. Estamos en posesión de los valores que dirigen nuestra vida, de la dirección básica en virtud de la cual establecemos nuestras metas a corto y largo plazo. Contamos con el poder de una constitución escrita basada en principios correctos, que permite evaluar efectivamente todas las decisiones concernientes al uso más efectivo del tiempo, del propio talento y energía.

Así, tenemos que preguntarnos ¿tenemos clara nuestra misión personal?, ¿sabemos cuáles son los valores que nos mueven más allá de las circunstancias?

Para los cristianos la visión de ser Hijos de Dios, hermanos de los demás y señores de la creación, nos genera los elementos o valores fundamentales de nuestra MISIÓN:

    • La confianza. Se tiene la certeza de que Dios Padre/Madre nos tiene bajo su cuidado y hasta el más pequeño de nuestros cabellos esta protegido.
    • La humildad. Nos reconocemos llenos de capacidades y límites, santos y pecadores.
    • La solidaridad. Nos apoyamos unos a otros para lograr las metas. Con mis capacidades te apoyo para que superes tus limitaciones.
    • El perdón. Reconocemos que nuestras limitaciones nos llevan a equivocarnos, por lo que aceptamos que hay momentos en que estas limitaciones nos llevan a herir a los demás.
    • La prudencia. Saber usar las cosas en el momento preciso y aprovechar las oportunidades de la vida nos permiten contribuir al desarrollo personal y social.

Así, asumir esta misión de hacer realidad los valores mencionados hará que nuestro interior este lleno de la presencia de Dios y con ello, tener la capacidad de ser testigos de la Buena Nueva del evangelio.

Azrael el Testigo.

Referencia: http://habitosdecoveyymas.blogspot.mx/2007/06/segundo-hbito-empiece-con-un-fin-en.html

domingo, 1 de marzo de 2015

La visión a futuro

Evangelio según San Marcos 9,2-10.  Seis días después, Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó a ellos solos a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos. Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podría blanquearlas. Y se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Pedro dijo a Jesús: "Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". Pedro no sabía qué decir, porque estaban llenos de temor. Entonces una nube los cubrió con su sombra, y salió de ella una voz: "Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo". De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos. Mientras bajaban del monte, Jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos cumplieron esta orden, pero se preguntaban qué significaría "resucitar de entre los muertos".

En una planeación, la visión a futuro es la que nos mantiene en el camino llenos de confianza y esperanza.

Es lo que Jesús nos presenta en este día con la llamada Transfiguración. La meta que se obtiene al decidir seguir el camino y la propuesta del evangelio.

La visión en la vida:

  • Nos permite determinar el camino que tenemos que seguir para lograr las metas que nos proponemos.
  • Nos mantiene con la esperanza ante las derrotas o fracasos que se presenten en el caminar pues nos recuerda que no hemos llegado al final del camino. Con lo cual, nos permite aprender de los errores y reorientar nuestras acciones.
  • Nos permite ser creativos ya que nos mueve a generar procesos que no existen. Estos procesos desarrollan nuestras capacidades y competencias personales y sociales.
  • Nos motiva a desarrollar la unidad con las personas que son nuestras socias en la vida. La comunidad se forma a través de tener las mismas metas y realizar los mismos procesos.
  • Nos genera una identidad. Dejamos a un lado todo aquello que nos impide lograr nuestra meta y nos lleva a asumir las actitudes necesarias para dar los pasos que nos acercan a nuestra visión.

Ser cristiano es vivir con esperanza, con la certeza de que tenemos una meta: transfigurarnos como Jesús.

El programa de acciones para lograrlo se encuentra planteado en el Evangelio y nosotros lo hemos sintetizado con la afirmación “Somos hijos de Dios, hermanos de los demás y señores de la creación.”

Azrael el Testigo.