Evangelio según San Mateo 13,24-43. Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo. Entonces, dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: "Explícanos la parábola de la cizaña en el campo". El les respondió: "El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles. Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!"
La fe tiene como base el saber escuchar.
La actitud de escuchar es la actitud básica de las personas que son discípulos.
Aun hoy, en medio de la vida visual que tenemos, las palabras siguen siendo poderosas… siguen transformando a las personas… siguen “tocando” el corazón… y es por esto que la base de la fe sigue siendo escuchar la Palabra.
La actitud de escucha significa que el discípulo:
- Sabe hacer silencio tanto a nivel externo como interno. Tiene momentos en que deja a un lado el ruido de la tecnología, del trabajo, de las actividades cotidianas y tiene momentos de meditación, de oración… en donde se prepara a recibir la Voz de Dios.
- Sabe que es un Aprendiz de por vida. Es por esto, que reconoce con humildad que es un peregrino. Alguien que esta en proceso de crecimiento. Acepta que mientras este en esta vida siempre habrá algo más que tiene que desarrollar en su persona.
- Sabe interpretar los mensajes de Dios. Los signos de la presencia del Espíritu en ocasiones son claros y determinantes, e incluso dolorosos, como es el fracaso, la desgracia… más de ordinario son mensajes sutiles, tenues… en parábolas que necesitan ser clarificadas y aplicadas a la realidad que se vive por parte del discípulo.
- Sabe que tiene que ser testigo de la Palabra. El discípulo tiene que compartir lo que aprende y ser fiel a dicho aprendizaje.
El que tenga oídos que oiga , parece una frase simple y obvia, más en nuestro mundo actual lleno de ruido cada vez es más díficil el hacerla realidad. Por lo que la pregunta que tenemos que contestarnos es: ¿Yo sé escuchar?
Azrael el Testigo
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