Evangelio según San Juan 4,5-42. La mujer le dijo: "Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en esta montaña, y ustedes dicen que es en Jerusalén donde se debe adorar". Jesús le respondió: "Créeme, mujer, llega la hora en que ni en esta montaña ni en Jerusalén se adorará al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque esos son los adoradores que quiere el Padre. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad". La mujer le dijo: "Yo sé que el Mesías, llamado Cristo, debe venir. Cuando él venga, nos anunciará todo". Jesús le respondió: "Soy yo, el que habla contigo"... Muchos samaritanos de esta ciudad habían creído en él por la palabra de la mujer, que atestiguaba: "Me ha dicho todo lo que hice". Por eso, cuando los samaritanos se acercaron a Jesús, le rogaban que se quedara con ellos, y él permaneció allí dos días. Muchos más creyeron en él, a causa de su palabra. Y decían a la mujer: "Ya no creemos por lo que tú has dicho; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es verdaderamente el Salvador del mundo".
Adorar a Dios en espíritu y verdad.
No es un rito lo que me conecta con Dios, sino el rito es la manifestación externa de mi relación interna con la presencia divina.
El proceso de fe es interno, es desde el espíritu. Se va forjando poco a poco con la oración, con la meditación, con la lectura del evangelio, con el silencio… con la conciencia de nuestra propia persona y de la manera personal con que podemos dirigirnos con Dios Padre.
Ahora bien, como sabemos, desde la propuesta de Jesucristo, estar relación en espíritu y verdad no puede quedarse en nuestra persona. El encuentro con Dios Padre, el diálogo con Jesucristo y el dejarse guiar por el Espíritu Santo son para que podamos hacer realidad la vida en comunidad. Y es como se muestra que nuestra fe es verdadera.
Jesús en el texto realiza dos acciones que rompen esquemas de su tiempo: le habla a una mujer y le habla a una mujer samaritana. En el texto original los mismos discípulos se extrañan de este hecho, por lo que podemos afirmar que es una acción real.
Así, no podemos romper nuestros esquemas mentales de individualismo, de egoísmo, si primero no hemos abierto nuestro espíritu. Por lo que tenemos que tener cuidado con los extremos. Uno nos dice que con cumplir los ritos ya mostramos nuestra fe y el otro nos dice que la fe es solo para vivirla en nuestro interior. Los ritos sin la experiencia de Dios no tienen sentido. La experiencia de Dios sin el compromiso comunitario, no tiene sentido.
Así que, nos acercamos al memorial de la muerte y resurreción de Jesucristo. ¿Cómo vas en tu experiencia nutridora de fe que es la oración y cómo vas en las acciones para construir una mejor comunidad?
Azrael el Testigo
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