Evangelio según San Lucas 2,22-40. Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo: "Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel". Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: "Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos".
Jesús nunca a sido una persona sencilla de entender.
Como se anuncia en su presentación al Templo siempre ha sido causa de contradicción y sigue generando actitudes a favor y en contra.
A lo largo de la historia la interpretación de su persona y de su mensaje ha motivado a asumir diversas condiciones de vida: desde las personas tocadas por el Espíritu y que originaron movimientos a favor de los demás (Francisco de Asís, Ignacio de Loyola, Teresa de Avila, Teresa de Calcuta); hasta instituciones que han defendido el dogma en torno a Él (Iglesia Católica, Iglesia Luterana, Iglesía Ortodoxa y las diversas iglesias llamadas evangelistas); hasta grupos que lo han tomado como pretexto para sus propuestas (Mormones, Testigos de Jehova).
Más, hoy quiero centrarme un poco en la realidad de su persona que origina la contradicción: aceptamos que es Dios y hombre.
Y claro que nos hemos centrado en su divinidad. Y hemos puesto la medida para todos nosotros a partir de esta perspectiva. Y como consecuencia se ha visto a la humanidad como algo que no es importante, que es algo que se tiene que superar.
Más, desde mi perspectiva, si Dios quiso asumir la humanidad, es porque esta condición es importante. Y considero que el mensaje de Jesús es para que seamos humanos plenos. Que no tengamos miedo de todo lo que implica esta realidad: cuerpo, mente y espíritu.
Tenemos que desarrollar nuestro cuerpo y todo lo que este implica (comida, bebida, sexualidad, ejercicio). Tenemos que desarrollar nuestra mente (estudiar, reflexionar, aprender nuevas cosas). Tenemos que desarrollar nuestro espíritu (tener metas en la vida, ser conscientes de la importancia de trascender).
Así que hoy te invito a que vivas como humano de manera integral. Todo el evangelio y su mensaje lo que busca es que construyas en esta tierra una realidad donde los valores propuestos por Jesucristo sean la guía de vida.
Y al hacer esto tú también serás un signo de contradicción.
Azrael el Testigo
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