Evangelio según San Mateo 5,17-37. No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice. El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos. Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos. Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín.
Hoy nos encontramos con las contradicciones que el evangelio nos suele proponer.
Por un lado, sabemos que Jesús viene a generar una revolución, una manera nueva de estar en la vida, más su propuesta no viene a destruir lo que ya existe sino a darle plenitud.
Esto es, solo podemos ser libres si sabemos ser obedientes. No podemos generar el cambio si primero no sabemos como son las cosas.
La mayoria de nosotros nos peleamos con las normas, con los deberes. Vivimos en un mundo en el que los derechos son defendidos más no así los compromisos.
Un cristiano es aquel que no solo cumple las normas sino que vas más allá al encontrar el valor que esta detrás de ellas.
Así, el cambio desde la propuesta del evangelio no es cambiar por cambiar, o destruir el pasado, sino transdormar las cosas a un paso más allá, a la plenitud.
Esto es un reflejo de la parábola del joven bueno, quien pregunta, ¿qué debo hacer para conseguir la vida plena? Y recordarán como Jesús le dice que cumpla los mandamientos. Y ante la respuesta de que ya lo hace, entonces Jesús le invita a seguirlo. Y el joven no se anima a hacerlo, aun no estaba listo para la plenitud.
La ley es para obedecer y desarrollarnos, el evangelio es para ser plenos.
¿En qué nivel te encuentras en este momento?
Azrael el Testigo.
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