domingo, 22 de septiembre de 2013

¿En dónde encontrar la felicidad?

Evangelio según San Lucas 16,1-13.
Decía también a los discípulos:  El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco, también es deshonesto en lo mucho. Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien? Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes? Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero".

Este texto tiene 2000 años por lo que podemos afirmar que el ser humano sigue siendo el mismo a través de los años. El ser humano tiene siglos dependiendo del intercambio de objetos por una medida estandar, como lo es una moneda.

La moneda representa la capacidad de obtener cosas, desde las más fundamentales como es la casa, vestido y sustento; hasta las cosas más superflúas como es un auto de millones de pesos.

Ahora bien, la realidad es que todos queremos cosas superflúas, aquellas que nos hacen “sentirnos poderosos”. Con ellos buscamos mostrar a los demás que podemos darnos lujos, que podemos adquirir cosas para tener estatus.

El dinero es signo de poder, de dominio o señorío. Y por eso lo buscamos. Hoy en día hemos basado en ello la felicidad. Nos desgastamos por tener dinero y comprar y comprar.

En cambio, la propuesta del evangelio es que reconozcamos que el Poder es de Dios. Y por esto confiamos en Él.  Aceptar a Dios en la vida es aceptar que su propuesta de vida es como podemos encontrar la felicidad.

El evangelio de Jesucristo afirma que la plenitud comienza desde el interior del ser humano.

Toda la propuesta de Jesucristo busca el equilibrio entre la mente, el corazón y las entrañas; la integración de las ideas, los sentimientos y las acciones.

Ser cristiano es el saberse hijo de Dios, hermano de los demás y señor de la creación. Y reconocer que el poder viene de esta gran verdad.

En conclusión. ¿En dónde buscas tu felicidad? En el exterior de tu persona mediante el dinero o en el interior de ti mediante la vivencia de la propuesta del evangelio.

Azrael el Testigo

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