Evangelio según San Juan 18,33b-37. Pilato volvió a entrar en el pretorio, llamó a Jesús y le preguntó: "¿Eres tú el rey de los judíos?". Jesús le respondió: "¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?". Pilato replicó: "¿Acaso yo soy judío? Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. ¿Qué es lo que has hecho?". Jesús respondió: "Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí". Pilato le dijo: "¿Entonces tú eres rey?". Jesús respondió: "Tú lo dices: yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz". Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
Tal vez el problema esta en que no nos gusta la verdad.
Solemos escondernos de ella, puesto que la verdad implica el reconocimiento de nuestra realidad, tal y como es. Y en nuestro mundo actual vivimos de la ficción: gastamos un dinero que no tenemos (a través del crédito), escondemos nuestros sentimientos para no “lastimar a los demás” (cuando lo que más lastima es el silencio), solemos decir que la culpa es de los demás, de las circunstancias que nos toco vivir, del destino (cuando todo es consecuencia de una decisión realizada).
En fin. La verdad nos enfrenta con nosotros mismos.
Así que la pregunta es: ¿por qué escondemos la verdad?
Algunas reflexiones al respecto:
a) La vergüenza nos bloquea. Es correcto el sentir pena por los errores que realizamos más estos tienen que ser vistos como un elemento más de la vida. Así, mentimos porque buscamos mostrar que somos perfectos. Y la perfección siempre nos llevará a la mentira puesto que no somos perfectos. Si somos perfectibles.
b) El poder. Siempre nos mueve el poder. No por nada es la gran tentación que a Jesús se le hace en el desierto. Nos gusta el poder, incluso de manera sutil y no solemos admitirlo, más este nos mueve. Así que para no mostrarlo solemos mentir. Más el poder es bueno si este viene desde Dios y para el servicio.
c) El considerar que siempre tenemos que tener lo que queremos nos lleva a mentir. Se cumple la máxima: el fin justicia los medios. Y si tenemos que ocultar aspectos de la vida pues no tenemos empacho en hacerlo.
Vivir en la verdad es vivir como cristiano. Es aceptar que nuestro rey es Jesucristo. Es escuchar lo que nos propone en su evangelio para ser plenos y felices.
Azrael el Testigo