domingo, 2 de septiembre de 2012

Las acciones manifiestan nuestro corazón

Evangelio según San Marcos 7,1-8.14-15.21-23. Y Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo: "Escúchenme todos y entiéndanlo bien. Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre. Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino. Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre". Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.

¿De qué está lleno mi corazón?

Gran pregunta que se responde con las acciones que realizamos.

Nuestro comportamiento es lo que anuncia cuales son los elementos que inundan el interior de nuestra persona.

Podemos decir que defendemos los derechos humanos, más no somos capaces de denunciar la violación de los mismos; podemos decir que estamos a favor de la justicia y no mover un dedo ante la falta de equidad social que vivimos; podemos decir que nuestro compromiso es con la familia, más no somos capaces de acercanos a ellos para convivir; podemos decir que tenemos fe en Dios más caminamos con miedo y buscamos respuestas fáciles en otros medios…

Nuestros comportamientos muestran nuestras convicciones.

También es importante saber que todo sale a la luz. Podemos haber hecho miles de cosas buenas por los demás, más si nuestro corazón no estaba en sintonía con dichas acciones, se manifestará nuestra incoherencia en la vida.  Tenemos ejemplos de personajes públicos, tanto a nivel religiosos como a nivel político, que sabemos que aun con todos sus obras buenas, su corazón lo movía a realizar estas acciones para satisfacer sus propios caminos y no los propuestos por el evangelio.

Considero que “se vale” /entre comillas/  equivocarse. Más se requiere el reconocerlo. Y este reconocerlo se manifiesta en el recomponer el camino. En buscar ser más honestos con nosotros mismos y con los demás. Hay muchos caminos que se ofrecen para ayudarnos a ello: la misma oración y meditación de la palabra de Dios, las propuestas de las diversos caminos de la psicología y la psicoterapia, los grupos de ayuda, etc.

En lo personal, mi corazón suele llenarse de orgullo y siente que no necesita a nadie. Sigue siendo esta la piedra en el zapato que tengo que lograr quitar para llegar a mi propia plenitud.

Azrael el Testigo

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