Evangelio según San Juan 6,51-58. Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo". Los judíos discutían entre sí, diciendo: "¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?". Jesús les respondió: "Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente". Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios
No hay otro camino para ser pleno desde la fe cristiana que hacer una opción radical por Jesús.
El texto de este día pone de manifiesto el nivel de necesidad que esto implica, puesto que se nos presenta en la figura de un elemento básico para poder sobrevivr en la vida: el alimento y la bebida.
El alimento y la bebida nos fortalecen, nos dan salud, nos permiten realizar las funciones básicas de nuestro organimo que nos llevan a disfrutar de la vida.
Y es verdad que hay diversidad de alimentos. Hay personas en el mundo que lo que alimenta su trascendencia son otros caminos, más para un cristiano no hay otro Camino, Verdad y Vida que la persona de Jesucristo.
Hay diversos signos que tenemos para poder alimentarbos de la presencia de Jesucristo en la vida:
a) Su palabra registrada en los evangelios. Hay que leerlos para conocer las implicaciones de nuestra fe.
b) En los ritos que hacen nuestra vida sagrada y conocemos como sacramentos. En especial en la Eucaristía, pues creemos que en ella tenemos una Presencia real del Cuerpo y Sangre de Cristo.
c) En la solidaridad con los demas´. El aprender a compartir, a estar presentes en la vida de los demás es otra manera de fortalecer la presencia de Jesús en nuestra vida.
Así, no tenemos opción si nos decimos cristianos. O nos alimentamos del pan de vida o perecemos. O nos nutrimos de la presencia de Jesús o nos asustamos ante los acontecimientos cotidianos. O somos cristianos fuertes o simples seres humanos temerosos.
Que la presencia de Jesús bendiga día a día tu existencia.
Azrael el Testigo.
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