Evangelio según San Juan 6,60-69. Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: "¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?". Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo. Jesús preguntó entonces a los Doce: "¿También ustedes quieren irse?". Simón Pedro le respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna. Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios". Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
No cualquiera puede ser seguidor de Jesucristo, aunque la propuesta del evangelio sea exclamada para todos.
Hoy en día existen miles de personas bautizadas más ¿cuántas de ellas son en verdad creyentes? es algo que no podemos saber.
Para muchos seguir a Jesús es cumplir con los ritos. Participan de los sacramentos de manera diligente y sin falta. Cumplen los mandamientos más se olvidan de hacer realidad en su vida cotidiana las enseñanzas de Jesucristo. Para ello es solo un rito más en la vida.
Para otros seguir a Jesús es buscar tener salud emocional. Se dejan llevar por los sentimientos. Suelen ver a la presencia de Jesús como algo que “quita los problemas”.
El seguimiento de Jesús pide tener un carácter.
El carácter es aquella conviccion interna que permite a una persona a ser constante con sus ideas, sus palabras y sus acciones.
En razón de esto es capaz de tomar decisiones, asumir contrariedades, superar obstáculos, ser fiel y constante en el logro de las metas que el crecimiento personal exige.
En por esto que muchos de los que nos decimos cristianos, en realidad no lo somos en la cotidianidad. Sucumbimos a los problemas, a las contrariedades, a las situaciones que son un reto para nuestra fe.
Más, aceptar la fe es crecimiento constante, es movimiento a la plenitud, es búsqueda de lo mejor para nuestra persona, es arriesgarse a transformarse en la mejor versión de uno mismo.
Ser cristiano es pues un reto y solo algunos se animan a aceptarlo. ¿te animas?
Azrael el Testigo