viernes, 6 de abril de 2012

VIERNES SANTO: LA DECISIÓN DE MORIR

Parece que nadie quiere morir.

Hoy en día, la muerte es vista como algo negativo en la humanidad, es negada, vista con horror. Hay toda una industria médica y cosmética que luchan contra ella. Los medios de comunicación nos la han presentado como la gran enemiga. Incluso hemos llegado a ponerle un precio: los secuestros y el crimen organizado hacen valer su “poder” mediante un pago.

Se ha sabido aprovechar la visión actual posmodernista que afirma que lo único que existe es el momento presente y que al morir todo se acaba.

Sin embargo, la muerte desde el cristianismo es:

Signo del amor, ya que al amar entregas tu vida al igual que en la muerte.

La muerte es parte del proceso de estar vivo. Cada día, al decidir algo, hacemos que esto “tenga vida en nosotros” y lo demás “tenga muerte”. La vida es un dinamismo muerte-vida constante.

La muerte es signo de esperanza. Después de ella viene la vida en comunión plena con Dios y con todos. Eso que llamamos cielo.

La muerte es una llamada a vivir el momento presente con todo nuestro ser sabiendo que cada decisión es trascendente, es decir, tiene repercusiones en la eternidad.

Un aspecto que nos parecerá extraño es que la muerte para ser humana tiene que ser una decisión. No podemos pensar que ella escape de esta dimensión, ya que entonces sería como la de cualquier otro ser vivo. Y aunque para muchos sonará extraño, desde la fe es algo que podemos afirmar.

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De acuerdo al relato del evangelio, Jesús decide su muerte. Tuvo ocasión para que no aconteciera en su vida, muchas veces estuvieron cerca de él para aprenderlo y llevarlo al tribunal y sin embargo, no lo apresaban. La muerte acontece en él hasta que acepta que así sea.

En la oración del huerto, que es la antesala de su Pasión y Muerte, se muestra que es una decisión que él toma: acepta obedecer, y obedecer asumiendo todas las consecuencias, incluso la muerte.

Y en esta oración encontramos el dinamismo que se da frente a una decisión de vital importancia:

Miedo: nos asusta el tomar la decisión, el vislumbrar lo que nos pide. Jesús es consciente de que la decisión de obedecer al Padre, lo llevará a la muerte. Y esto no es agradable, cuesta trabajo creer que el que lo ama, le pida que pase por el suplicio de la cruz. El texto dice que sudo sangre y que se sentía con una pena grande, de tal manera que les dice a los apóstoles que no han podido velar con él, en estos momentos en que requiere el apoyo de los demás.

Soledad: las decisiones importantes las tenemos que tomar solos, nadie mas puede hacerlo por nosotros. Aquí es donde asumimos toda nuestra unicidad e irrepetibilidad.

Búsqueda de otras salidas: es normal tratar de encontrar soluciones para no tomar la decisión o justificaciones para postergarla, mas esta no deja que la echemos a un lado. Cuando la decisión esta frente a nuestro ojos, no podemos hacernos ciegos a ella.

Aceptación: confianza en que el paso que se dará es el correcto y adecuado, confiando en que la vida nos mostrara el camino a seguir, en que Dios estará presente en el proceso que sigue después de la decisión tomada y que los demás estarán ahí para animarnos. Dice Coelho que cuando estamos seguros de lo que queremos “el universo entero se confabula para que acontezca”, no importa que algunos acontecimientos parezcan que nos llevan en sentido contrario.

Jesús decide morir por obediencia al Padre, descubre en Él una oferta de tal magnitud que es mejor lo que el ofrece que la misma vida que tiene. Al aceptar la voluntad del Padre, esta haciendo el acto de fe mas grande de su existencia, como dice el salmo “sé en quien he confiado”, y entonces, la decisión de Jesús no es por la muerte sino por la oferta que Dios Padre le ofrece.

El reto de este día es reconocer en nuestra vida que la muerte es parte de ella y que no es el enemigo a vencer. El enemigo es la soledad, el individualismo, el orgullo que nos impide formar una comunidad en donde todos podamos empezar a vivir la trascendencia y en donde nuestro paso por la vida será plenamente reconocido.

Azrael el Testigo

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