domingo, 29 de abril de 2012

Pertenecer

Evangelio según San Juan 10,11-18. Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas.
El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa. Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas. Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí -como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre- y doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo Rebaño y un solo Pastor. El Padre me ama porque yo doy mi vida para recobrarla. Nadie me la quita, sino que la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y de recobrarla: este es el mandato que recibí de mi Padre". Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.

Una de las ofertas más fuertes del evangelio es la de la experiencia de pertenecer.

La imagen del rebaño no se refiere a que un cristiano es un borrego, esto es, alguien que se calla la boca ante lo que pasa a su alrededor, sino que se sabe parte de un espacio, de un grupo, de una comunidad.

La experiencia de pertenecer es una de las experiencias básicas del ser humano. Le permite descubrirse a sí mismo y le confiere el ir aprendiendo a vivir con seguridad.

Sentirse un extranjero, un extraño, un fuera de lugar, es una de las situaciones que generan tensión, incertitumbre e incluso podemos considerar que es una de las razones íntimas que llevan a las personas a buscar la puerta del suicidio. Por cierto en Aguascalientes, lugar en donde vivo, los suicidios se han vuelto un problema de salud pública. A la fecha, en este año, ya van alrededor de 35 personas que lo han hecho.

Así que pertenecer a un grupo nos aporta lo siguiente:

a) Desarrolla nuestra autoestima. El ser reconocido por los demás, genera el propio reconicimiento. Al sabernos importantes es como nos descubrimos como miembros importantes del grupo. Este reconcimiento nace por el solo hecho de ser parte del grupo.

b) Aporta un medio para lograr un estado de seguridad vital. Desde que somos seres humanos hemos estado anhelando sentirnos seguros. Al ser parte del grupo, sabemos que hay personas que nos cuidan, que nos apoyan, que son capaces de integrarnos a los procesos cómunes.

c) Nos enseña a compartir. Al vivir en un grupo, sabemos que la dinámica del mismo se guía por el dar-recibir. Esto es un continuum. Por ser parte del grupo, ya estoy aportando y ya estoy recibiendo.

d) Sabemos que tendremos socios en la vida. Ellos nos enseñan a ser solidarios y subsidiarios. Ellos nos enseñan las habilidades de saber dialogar, llegar a acuerdos y superar conflictos.

e) Nos enseña a reconocer la función de cada persona en grupo. Desde la perspectiva cristiana se llama comunión y participación. Es aportar desde mi diversidad para lograr construir la unidad.

Tenemos un solo pastor y la propuesta es que seamos un solo rebaño.

Más esto no implica que seamos un único rebaño, con una vida uniforme y controlada. Sino que aprendamos a descubrir aquello que nos hace vivir la unidad, es decir, que aprendamos que a todos nos une  la experiencia de un solo Señor Jesucristo.

Azrael el Testigo

PD: Enciende una vela los miércoles a las 9 p.m. por media hora. Es una manera de hacer oración con otras personas.

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