domingo, 29 de abril de 2012

Pertenecer

Evangelio según San Juan 10,11-18. Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas.
El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa. Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas. Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí -como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre- y doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo Rebaño y un solo Pastor. El Padre me ama porque yo doy mi vida para recobrarla. Nadie me la quita, sino que la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y de recobrarla: este es el mandato que recibí de mi Padre". Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.

Una de las ofertas más fuertes del evangelio es la de la experiencia de pertenecer.

La imagen del rebaño no se refiere a que un cristiano es un borrego, esto es, alguien que se calla la boca ante lo que pasa a su alrededor, sino que se sabe parte de un espacio, de un grupo, de una comunidad.

La experiencia de pertenecer es una de las experiencias básicas del ser humano. Le permite descubrirse a sí mismo y le confiere el ir aprendiendo a vivir con seguridad.

Sentirse un extranjero, un extraño, un fuera de lugar, es una de las situaciones que generan tensión, incertitumbre e incluso podemos considerar que es una de las razones íntimas que llevan a las personas a buscar la puerta del suicidio. Por cierto en Aguascalientes, lugar en donde vivo, los suicidios se han vuelto un problema de salud pública. A la fecha, en este año, ya van alrededor de 35 personas que lo han hecho.

Así que pertenecer a un grupo nos aporta lo siguiente:

a) Desarrolla nuestra autoestima. El ser reconocido por los demás, genera el propio reconicimiento. Al sabernos importantes es como nos descubrimos como miembros importantes del grupo. Este reconcimiento nace por el solo hecho de ser parte del grupo.

b) Aporta un medio para lograr un estado de seguridad vital. Desde que somos seres humanos hemos estado anhelando sentirnos seguros. Al ser parte del grupo, sabemos que hay personas que nos cuidan, que nos apoyan, que son capaces de integrarnos a los procesos cómunes.

c) Nos enseña a compartir. Al vivir en un grupo, sabemos que la dinámica del mismo se guía por el dar-recibir. Esto es un continuum. Por ser parte del grupo, ya estoy aportando y ya estoy recibiendo.

d) Sabemos que tendremos socios en la vida. Ellos nos enseñan a ser solidarios y subsidiarios. Ellos nos enseñan las habilidades de saber dialogar, llegar a acuerdos y superar conflictos.

e) Nos enseña a reconocer la función de cada persona en grupo. Desde la perspectiva cristiana se llama comunión y participación. Es aportar desde mi diversidad para lograr construir la unidad.

Tenemos un solo pastor y la propuesta es que seamos un solo rebaño.

Más esto no implica que seamos un único rebaño, con una vida uniforme y controlada. Sino que aprendamos a descubrir aquello que nos hace vivir la unidad, es decir, que aprendamos que a todos nos une  la experiencia de un solo Señor Jesucristo.

Azrael el Testigo

PD: Enciende una vela los miércoles a las 9 p.m. por media hora. Es una manera de hacer oración con otras personas.

domingo, 22 de abril de 2012

Somos cobardes no testigos

Evangelio según San Lucas 24,35-48. Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu, pero Jesús les preguntó: "¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas? Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo". Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies. Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: "¿Tienen aquí algo para comer?". Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; él lo tomó y lo comió delante de todos. Después les dijo: "Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos". Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, y añadió: "Así estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto. Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.

¿Cómo saber que Jesucristo es real?

No hay manera fuera de la convicción interna que  nace de la decisión de creer ante el testimonio de otra persona.

La decisión de creer en la propuesta del evangelio siempre ha nacido del testimonio. Ahí es donde se encuentra la razón de que al paso de los siglos nosotros tengamos está fe.

Los apóstoles se reconocen como testigos y como tales, comienzan a predicar su experiencia de Jesucristo. Platican de sus enseñanzas, comentan las anécdotas que vivieron con él. Y como siempre pasa, con el paso del tiempo se hicieron “sabios”, esto es, comprendieron de que se trataba la Buena Nueva del Evangelio.

Los apóstoles se volvieron expertos en Jesús a fuerza de repetir y repetir a todos lo que significaba para ellos el dar a conocer el mensaje de salvación. Y no solo se quedaron a nivel teórico, los primeros cristianos eran reconocidos porque formaban comunidad en donde aplicaban las enseñanzas del evangelio.

La religión que más ha estado creciendo en el mundo, la musulmana, tiene su base en el mismo principio: el testimonio. No se avergüenzan de su fe, sino que en cualquier sitio la manifiestan. En México tenemos al grupo de Testigos de Jehová que recorren las casas y piden ser escuchados. Es su manera de dar testimonio. Y les cerramos la puerta porque no tenemos “razones” para defender nuestra propia fe. Así que es mejor cerrarles la puerta en las narices.

Nosotros como cristianos mexicanos, hemos aprendido a tener una fe de cumplir ritos y nos hemos acostumbrado a ello. Es cómodo que sea así, pues solo me pide hacer determinados actos en determinados momentos.

No hemos aprendido a decirle al mundo que creemos en Jesús y no hemos asumido la fuerza que esto nos da. Somos cristianos cobardes y encerrados. No somos fermentos de vida nueva. No somos capaces de ver a Jesucristo en los demás. Hemos desvalorado tanto la fe que en realidad no la tenemos. Somos parte del problema de violencia y deterioro social al no hacer realidad los principios del evangelio y no anunciarlos a todos.

Hoy el evangelio invita a que seamos testigos. Un testigo sabe lo que dice y dice lo que sabe. Así que la pregunta es ¿qué sabes de creer en Jesucristo y de hacer realidad en su propuesta de vida nueva?

Azrael el Testigo

domingo, 15 de abril de 2012

La fe no busca convencer

Evangelio según San Juan 20,19-31. Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: "¡La paz esté con ustedes!". Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: "¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes". Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: "Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan". Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: "¡Hemos visto al Señor!". El les respondió: "Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré". Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: "¡La paz esté con ustedes!". Luego dijo a Tomás: "Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe". Tomas respondió: "¡Señor mío y Dios mío!". Jesús le dijo: "Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!". Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro. Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre. Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.

La fe no es para convencer a otra persona de manera conceptual.

Los primeros cristianos anunciaron su fe mediante el testimonio de su palabra y de su ejemplo.

Aquello que manifestaban era lo que vivían en el día a día. La comunidad no era una conceptualización sino una manera de vivir.

Los pobres no eran los que no tenían sino aquellos con los que compartían sus bienes.

El cielo era la meta, más el proceso de fe implicaba que tenían que comprometerse con la tierra, con los hermanos, con el prójimo.

Fue con el paso del tiempo y la institucionalización de la fe, esto es, cuando se definieron los dogmas, que se comenzó a querer dar una respuesta racional de la fe cristiana.

Además, como toda institución la iglesia dejó de tener líderes que nacían del anuncio y el testimonio sino que buscó que sus dirigentes fueran aquellos que reunían las características de un líder político.

Y como sucede en toda decisión, las consecuencias fueron positivas y negativas.

Dentro de las positivas encontramos que se fue construyendo una tradición que preservó las ideas básicas de la fe cristiana mediante lo que hoy conocemos como la Biblia y el Credo cristiano. Podemos afirmar que nuestra fe se basa en los mismos elementos que tenían los primeros cristianos.

Por el otro lado, se fue olvidando el proceso de crecimiento en la fe. Así, lo importante fue obedecer a los sacerdotes más que seguir el evangelio. Poco a poco fue más importante cumplir los sacramentos que experimentar la presencia salvador de Jesús. Poco a poco se impuso la institución al carisma.

Y estas consecuencias son las que han llevado a que muchas personas vean a la iglesia como una institución anquilosada.

Es importante señalar que cuando los cristianos comenzaron a convertir a las personas influyentes e instruidas, es cuando también se comenzaron a escribir los documentos que defendían la fe.

Así nace el catecismo con la finalidad de mostrar que la fe cristiana no era irracional… más saben que… si es irracional en el sentido de que no hay razones claras, convincentes y objetivas para convencer a otra persona de que la fe cristiana es una buena opción para su vida.

La fe nace de una convicción personal. La única manera de experimentarla es mediante  sentir la presencia de Jesucristo en la propia vida.

Así la pregunta es: ¿Cómo se siente a Jesucristo en la propia vida? No hay una respuesta única a ello. Sino que cada persona lo descubre en sí mismo y al compartirlo con los demás, se va descubriendo que la experiencia a sido similar y entonces se descubre que se ha experimentado la presencia del mismo Salvador. Hay una convicción íntima y personal de que esto es verdad. Y esto permite saber que uno ha encontrado el camino para ser un ser humano pleno.

Finalmente, la presencia de Jesús, la fe, no se impone de ninguna manera, sino que es una decisión personal el aceptarla o no. Y entonces se cumple lo que Jesús anuncia en el evangelio de este día: ¡felices los que creen sin haber visto!

Azrael el Testigo.

PD. Seguimos invitando a que hagas un momento de oración los miércoles a las 9 p.m. encendiendo una vela.

domingo, 8 de abril de 2012

Creer en el Resucitado en medio de un sepelio!!

Evangelio según San Juan 20,1-9. El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto". Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes. Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró. Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo, y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte. Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó. Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos. Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.

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Hoy acompañe a una familia en el sepelio de su hija y hermana. Ella estaba por cumplir 20 años en estos días. Su muerte de esta vida aconteció a través de un accidente automovilístico.

No puedo dejar de relacionar dicho suceso con el misterio que hoy celebramos: La Resurrección de Jesucristo.

Desde nuestra fe creemos en la vida no en la muerte. Nuestro Dios es un Dios de vivos y para los vivos. Por lo que tenemos que afirmar que todo aquel que muere fisicamente sigue vivo desde la perspectiva de la fe.

Y al estar acompañando a la familia me pregunté como la fe puede llenar de esperanza a los padres y a los hermanos, a los amigos y conocidos.

Lo primero que tenemos que afirmar que se requiere la decisión de creer en el Dios de la vida, en el Jesús Resucitado. Sin está decisión todo lo que podamos decir no tiene sentido.

La fe es un salto al vacío. No tenemos certezas tangibles sino que asumimos afirmaciones desde nuestro espiritu con la confianza en que son ciertas y verdaderas. La prueba de ello solo se sabe en el interior de cada uno de nosotros.

En lo particular creo que Jesús sigue vivo. No lo he visto ni lo he escuchado, más desde hace años hice la opción de confiar en su presencia en mi vida y confieso que no me ha defraudado.

Ahora bien, es importante recordar que la experiencia de Jesús es personal y que luego se manifiesta en la vida comunitaria.

Mi experiencia me ha llevado a las siguientes afirmaciones:

1) Si Jesús, siendo Dios, se encarnó y luego resucitó por su opción por lo humano, quiere decir que vale la pena ser un ser humano.

2) Jesús esta vivo, por lo tanto, se equivocan los que siguen buscándolo colgado de una cruz.

3) Jesús vivo nos pide movernos, esto es, crecer, desarrollarnos, buscar maneras de como hacer realidad su mensaje. Y no sólo repetir rituales, por muy institucionales que estos sean.

4) El mensaje de Jesús es para que seamos felices en está historia que nos ha tocado vivir. El cielo es consecuencia, no la meta.

5) La resurrección implica aprender a vivir como hijos de Dios, hermanos de los demás y señores de la creación.

6) Jesús vivo nos invita a vivir sin miedo, más es una invitación que se acepta de manera libre, pues al final de cuentas es una decisión personal el seguirlo o no.

7) Jesús vivo me invita a dialogar con Él. Y como leí hace tiempo, no creo que todo su mensaje se reduzca a las palabras escritas que los autores bíblicos nos muestran. Creo que su Palabra sigue manifestándose de muy diversas maneras: se trata de tener un oído atento, una mente abierta, un corazón dispuesto y unas manos para hacerlo realidad.

Qué Jesús resucitado te llene de bendiciones.

Azrael el Testigo

sábado, 7 de abril de 2012

SÁBADO SANTO: LA DECISIÓN TRANSFORMA NUESTRA VIDA

Lo único que hace que la vida humana se transforme es que se tomen decisiones, que se opte.

Para poder optar requerimos que se nos enseñe a hacerlo.

Sin embargo, podemos afirmar que no hay una escuela de decisión sino la misma vida.

Tomar decisiones implica que somos libres, y es por esto que para muchas estructuras e instituciones es mejor que no se aprenda a decidir.

Así es más fácil manipular, controlar dominar a los demás.

El deseo de control y manipulación lo encontramos en todos los niveles: la familia, la escuela, el gobierno, la iglesia....

Quien no sabe tomar decisiones tiene las siguientes características

a) No cuestiona nada de lo que acontece, ni en su interior ni en el exterior.

b) Se interesa solo por lo que le mandan o le dicen que le interese.

c) Vive quejándose de lo que acontece. Más no hacen nada para generar un cambio.

d) No quiere que acontezcan cosas que le modifiquen su conducta. Hacen realidad la frase de la canción: la costumbre es más fuerte que el amor.

e) Es manipulable. Hoy se encuentra con una postura y mañana, sin una razón, ya esta defendiendo la postura contraria.

f) Es fatalista y vive sin esperanza. Como nada pueda cambiar no hay nada que hacer sino seguir con el mismo estilo de vida.

Aceptar que puedo decidir me lleva a aceptar que soy responsable de mis decisiones, es decir, de mi existencia. Es aceptar que lo que me acontece es aquello que yo decido que me acontezca, ni más ni menos.

Y lo vuelvo a repetir porque es el centro de toda la propuesta del evangelio: nada acontece en mi vida si yo no decido que me acontezca.

Hay quien dice que hay cosas que no puedo decidir: un accidente, que otro me engañe, etc... sin embargo, nada sucede porque si. Incluso estas situaciones tienen la base de que yo me puse en esa circunstancia de alguna manera.

Tenemos que aprender a decidir.

Para esto se requiere:

1) Preguntar: no creas lo que digo y porque lo digo yo, piensa, decía Tony de Mello. Y esto se para todo. Conoce las razones de las cosas, de las situaciones, de los acontecimientos, de las personas. Es asumir una postura crítica en la vida.

2) Tener autoestima: necesitamos creer en nosotros mismos: en que somos capaces de saber lo mejor para nuestra persona. Alguna vez dije: decide lo mejor para ti que es la mejor manera de decidir lo mejor para todos.

3) Tener un método para sopesar las diversas opciones. Existen varios que se ofrecen en diversos lados, son los llamados métodos de discernimiento. Ignacio de Loyola, Teresa de Jesús, Juan de Avila.... todos estos seres humanos nos ofrecen su experiencia para saber como elegir adecuadamente.

Un método sencillo es el siguiente:

A. Clarifica las opciones que tienes. Asígnales una clave para identificarlas.

B. Analiza cada una de ellas y señala los beneficios que obtienes de cada una de las opciones que tienes. No piensen en lo que pierdes sino solo en lo que obtienes.

C. La opción con más beneficios puede ser la adecuada.

Al decidir la vida se transforma, se resucita.

Y solo deciden los valientes, los que confían.

Por esto Jesús decidió optar por el Padre, por obedecer el camino que le ofrecía. Al hacerlo no tenia claro todo lo que vendría después, sin embargo, confía y decide. Esto es lo que permite que la vida, que la resurrección, sea posible en su persona, y como consecuencia en todos nosotros.

Así que, tu vida esta en tus manos a través de tus decisiones. Algunas no te gustarán, otras te exigirán esfuerzo, más son el camino para poder vivir como seres humanos cumpliendo el mandato de Dios: ser felices.

Azrael el Testigo

viernes, 6 de abril de 2012

VIERNES SANTO: LA DECISIÓN DE MORIR

Parece que nadie quiere morir.

Hoy en día, la muerte es vista como algo negativo en la humanidad, es negada, vista con horror. Hay toda una industria médica y cosmética que luchan contra ella. Los medios de comunicación nos la han presentado como la gran enemiga. Incluso hemos llegado a ponerle un precio: los secuestros y el crimen organizado hacen valer su “poder” mediante un pago.

Se ha sabido aprovechar la visión actual posmodernista que afirma que lo único que existe es el momento presente y que al morir todo se acaba.

Sin embargo, la muerte desde el cristianismo es:

Signo del amor, ya que al amar entregas tu vida al igual que en la muerte.

La muerte es parte del proceso de estar vivo. Cada día, al decidir algo, hacemos que esto “tenga vida en nosotros” y lo demás “tenga muerte”. La vida es un dinamismo muerte-vida constante.

La muerte es signo de esperanza. Después de ella viene la vida en comunión plena con Dios y con todos. Eso que llamamos cielo.

La muerte es una llamada a vivir el momento presente con todo nuestro ser sabiendo que cada decisión es trascendente, es decir, tiene repercusiones en la eternidad.

Un aspecto que nos parecerá extraño es que la muerte para ser humana tiene que ser una decisión. No podemos pensar que ella escape de esta dimensión, ya que entonces sería como la de cualquier otro ser vivo. Y aunque para muchos sonará extraño, desde la fe es algo que podemos afirmar.

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De acuerdo al relato del evangelio, Jesús decide su muerte. Tuvo ocasión para que no aconteciera en su vida, muchas veces estuvieron cerca de él para aprenderlo y llevarlo al tribunal y sin embargo, no lo apresaban. La muerte acontece en él hasta que acepta que así sea.

En la oración del huerto, que es la antesala de su Pasión y Muerte, se muestra que es una decisión que él toma: acepta obedecer, y obedecer asumiendo todas las consecuencias, incluso la muerte.

Y en esta oración encontramos el dinamismo que se da frente a una decisión de vital importancia:

Miedo: nos asusta el tomar la decisión, el vislumbrar lo que nos pide. Jesús es consciente de que la decisión de obedecer al Padre, lo llevará a la muerte. Y esto no es agradable, cuesta trabajo creer que el que lo ama, le pida que pase por el suplicio de la cruz. El texto dice que sudo sangre y que se sentía con una pena grande, de tal manera que les dice a los apóstoles que no han podido velar con él, en estos momentos en que requiere el apoyo de los demás.

Soledad: las decisiones importantes las tenemos que tomar solos, nadie mas puede hacerlo por nosotros. Aquí es donde asumimos toda nuestra unicidad e irrepetibilidad.

Búsqueda de otras salidas: es normal tratar de encontrar soluciones para no tomar la decisión o justificaciones para postergarla, mas esta no deja que la echemos a un lado. Cuando la decisión esta frente a nuestro ojos, no podemos hacernos ciegos a ella.

Aceptación: confianza en que el paso que se dará es el correcto y adecuado, confiando en que la vida nos mostrara el camino a seguir, en que Dios estará presente en el proceso que sigue después de la decisión tomada y que los demás estarán ahí para animarnos. Dice Coelho que cuando estamos seguros de lo que queremos “el universo entero se confabula para que acontezca”, no importa que algunos acontecimientos parezcan que nos llevan en sentido contrario.

Jesús decide morir por obediencia al Padre, descubre en Él una oferta de tal magnitud que es mejor lo que el ofrece que la misma vida que tiene. Al aceptar la voluntad del Padre, esta haciendo el acto de fe mas grande de su existencia, como dice el salmo “sé en quien he confiado”, y entonces, la decisión de Jesús no es por la muerte sino por la oferta que Dios Padre le ofrece.

El reto de este día es reconocer en nuestra vida que la muerte es parte de ella y que no es el enemigo a vencer. El enemigo es la soledad, el individualismo, el orgullo que nos impide formar una comunidad en donde todos podamos empezar a vivir la trascendencia y en donde nuestro paso por la vida será plenamente reconocido.

Azrael el Testigo

jueves, 5 de abril de 2012

JUEVES SANTO: DECIDIR AMAR

El centro de toda la fe cristiana es la que hemos denominado Semana Santa, y más concretamente, el jueves, viernes-sábado y domingo, de esta semana, en la cual, no solo recordamos, sino que volvemos a vivir la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.

Ahora, bien, las acciones de Jesús, ¿estaban ya determinadas? o ¿podían ser de otra manera?

El Triduo Santo nos pone frente a uno de los misterios más grandes de la humanidad, y que Jesús supo asumir y vivir en plenitud: me refiero al misterio de la libertad.

Esta libertad es la que nos permite hacer opciones, la que nos pide decidir, la que al final de cuentas nos hace humanos.

Es por esto que, afirmamos, que Jesús, fue libre, es decir, optó conscientemente el vivir su muerte y su resurrección, como una expresión de su opción de amor que había asumido ya plenamente.

Amor hacia Dios y hacia nosotros, en igual intensidad, y con iguales consecuencias: lograr la reconciliación entre Dios y la humanidad.

Así, pues, podemos hacer una reflexión de estos días desde la perspectiva de la toma de decisiones y las consecuencias de esta en nuestra existencia.

JUEVES SANTO: LA DECISION DE AMAR

Amar es compartirse, no solo es dar algo que se tiene, es dar todo lo que uno es: ideas, pensamientos, emociones, sentimientos, capacidades, limites, etc.

Y este compartirse no puede ser obligado por nada ni por nadie externo a nosotros. El amor tiene como características que nace de nuestro interior, es personal y es libre

Así, el amor es una decisión, una opción personal..

Al hablar de opción, estamos haciendo referencia a que tenemos, por lo menos, dos alternativas y ambas son atractivas, ambas nos dan un beneficio.

En el campo del amor tenemos las siguientes alternativas: o nos compartimos o nos quedamos con lo que somos para nosotros mismos.

Si nos quedamos con nosotros mismos, descubriremos que si bien tenemos capacidades, también tenemos límites. Y esto genera una sensación de no estar completos, de siempre necesitar más. El ser humano que decide no compartirse opta por el poder, por el control de sí mismo y de su entorno. Se cierra a que haya una relación de dar-recibir consigo mismo, con los demás y con su entorno.

El amor es entonces básicamente relacionarse.

Expresado gráficamente nos lleva a que nos relacionemos y compartamos en cinco dimensiones:

cosmovision azrael

Me relaciono conmigo mismo, con mi Yo único e irrepetible; con Dios Padre-Madre como su hijo; con los Otros, hombres y mujeres como su hermano; y con el Mundo, compuesto por las situaciones y las cosas como señor.

¿Esto que significa? Que tengo muchas oportunidades de compartirme, de estar abierto a toda la realidad. Algo importante la relación es constante e incluso aunque yo no me de cuenta, estoy dando y recibiendo a cada instante, y esto es lo que nutre todo el universo de nuestras relaciones.

Nuestras actitudes y acciones reflejan si amamos o no. Por lo que requerimos mostrar con nuestra vida que efectivamente nos dejamos llevar por el amor.

Jesús opto por el amor, y el primer día del triduo santo cristiano es lo que celebra: Jesús decidió compartirse totalmente y el signo de esto es el Servicio de lavar los pies, y la Eucaristía.

En estos signos se nos muestra como nuestra actitud de donación hace que toda acción, por sencilla que sea, transforme la realidad.

Con esta opción quiso mostrar como el amor es posible en nuestras relaciones.

Ahora bien para tomar decisiones requerimos:

Conocimientos de las opciones que tenemos: tener en nuestra conciencia en que consisten, que nos ofrecen, los beneficios, los límites, las actitudes y acciones que me pedirán…

Sopesar o discernir que es lo mas adecuado para mi. Esto es básico, ya que el primer beneficiado con mis decisiones soy yo mismo. Así que tengo que pensar en mi al discernir.

Estar dispuesto a asumir todo lo que traiga como consecuencia, ya que hay elementos que por más que analicemos, no podemos ver, sino hasta que nos acontezcan.

Decidir por una de las opciones. De nada sirve si me la paso dudando, titubeando, diciendo “si… pero”, hay que tomar posición ante la vida. Aquí cabe eso de “mas vale ser frío o caliente… no tibio” que nos dice el Apocalipsis.

El Triduo Santo no es sino la invitación a hacer opciones de vida.

En este Jueves Santo: ¿te animas a optar por el amor o decides a quedarte encerrado en ti mismo?

Azrael el Testigo

domingo, 1 de abril de 2012

Triunfo y fracaso

Evangelio según San Marcos 14,1-72.15,1-47. Al mediodía, se oscureció toda la tierra hasta las tres de la tarde; y a esa hora, Jesús exclamó en alta voz: "Eloi, Eloi, lamá sabactani", que significa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?". Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: "Está llamando a Elías". Uno corrió a mojar una esponja en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña le dio de beber, diciendo: "Vamos a ver si Elías viene a bajarlo". Entonces Jesús, dando un gran grito, expiró. El velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo. Al verlo expirar así, el centurión que estaba frente a él, exclamó: "¡Verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios!". Había también allí algunas mujeres que miraban de lejos. Entre ellas estaban María Magdalena, María, la madre de Santiago el menor y de José, y Salomé, que seguían a Jesús y lo habían servido cuando estaba en Galilea; y muchas otras que habían subido con él a Jerusalén. Era día de Preparación, es decir, víspera de sábado. Por eso, al atardecer, José de Arimatea -miembro notable del Sanedrín, que también esperaba el Reino de Dios- tuvo la audacia de presentarse ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato se asombró de que ya hubiera muerto; hizo llamar al centurión y le preguntó si hacía mucho que había muerto. Informado por el centurión, entregó el cadáver a José. Este compró una sábana, bajó el cuerpo de Jesús, lo envolvió en ella y lo depositó en un sepulcro cavado en la roca. Después, hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro. María Magdalena y María, la madre de José, miraban dónde lo habían puesto. Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.

La semana santa del mundo cristiano comienza con el domingo de Ramos, el cual se compone de dos elementos: la entrada triunfal a Jerusalen y el recordatorio de que dicha entrada es para morir en la cruz.

La entrada triunfal es un reconocimiento de la fuerza del mensaje de Jesús en el pueblo. Él ya no es un un desconocido. Su recorrer los pueblos predicando el mensaje, expulsando demonios, sanando enfermos lo ha vuelto una persona famosa.

Los días de Pascua son días en que personas de toda la región se reunían en la ciudad capital.

Toda situación acontece por la conjunción de diversos factores. Los dos elementos mencionados, la fama y la concentración de la población en Jerusalen, son los elementos propicios para que acontezca lo que será el centro de la fe cristiana: la muerte y resurrección de Jesucristo.

La muerte en nuestros días se ve como el fin de la historia personal.

Sin embargo, desde la fe cristiana, creemos que hemos nacido para la eternidad.

Como seres humanos anhelamos no ser olvidados, sino permanecer ya sea en la memoria mental o afectiva de las personas que nos conocieron. Desde que el ser humano es humano, ha buscado dejar su huella en la historia. Y esto ha motivado nuestros afanes.

Más, el paso obligado para lograrlo es el morir.

El comienzo de la semana santa nos invita a pensar sobre nuestra visión de la muerte.

Solo así podremos valorar lo que signfica el resucitar.

Azrael el Testigo.

PD. Enciende una vela los miércoles a las 9 p.m. Es una manera de hacer oración junto a más personas.