viernes, 9 de marzo de 2012

Sociedad de muerte y olvido

La muerte siempre ha sido un elemento que ha acompañado a la cultura mexicana.

Lo vemos en los panteones, en el festejo del día de muertos, en donde se manifiesta que los muertos no son alguien que se pierde en el vacío sino que se encuentran presentes en la vida de las personas con las que convivieron.

La muerte es normal podemos decir en nuestra existencia. Sabemos que nos llegará asumir este momento de alguna manera.

La muerte tiene que ser normal después de haber completado todo el proceso: nacer, crecer y desarrollarse como ser humano.

La muerte tiene que ser un proceso desde dentro de nuestro ser. Esto es, tiene que llegar cuando tenemos la conciencia de que hemos completado nuestro proceso. Desde hace tiempo he afirmado que es una decisión personal.

Sin embargo lo que no es normal el que la muerte se vuelva un asunto trágico y desgarrador como la que se vive en nuestra sociedad inundada de violencia.

En nuestras días, la muerte llega por factores externos que nuestra misma sociedad ha generado: el mal uso de la tecnología, la violencia de una guerra del narcotráfico, la corrupción institucional, el abandono a la labor de ser padres, el pensar que solo importa el tener dinero…

Así mismo, el olvido se encuentra en nuestra cultura. Y no me refiero solo a que borremos el recuerdo de los acontecimientos, sino que nos hemos acostumbrado a vivir en el presente, nos preocupamos por lo que en el aquí y ahora nos sucede. Buscamos afrontar solamente lo que el día a día nos muestra.

Y siendo más estrictos, el presente actual que vivimos se vive de manera individual, por lo que solo nos preocupa aquello que tiene una injerencia directa en nuestra individualidad.

Este es el precio de nuestro mundo desarrollado. Hemos dado el gran brinco de los tiempos en que necesitamos al grupo para sobrevivir y nos hemos encerrado en nuestra persona. Defendemos tanto los derechos del individuo que nos hemos olvidado de las obligaciones para la comunidad en que vivimos y somos.

Aunado a esto, el presente, el aquí y ahora, solo se entiende en términos de dinero. Así que, hemos dejado de lado todo aquello que no represente dinero. Y vemos a todo y a todos los demás en términos monetarios.

Además, al ser hijos de la sociedad de la información, vivimos a merced de los medios de comunicación. Ellos dictan lo que se tiene que estar presente en la vida de la comunidad. Ellos nos inculcan quienes son heróes y quienes son villanos, quienes son amigos y quienes enemigos. Ellos nos dictan el modo de vida consumista que llevamos.

Finalmente,  no puedo dejar de señalar que hoy en día la violencia, hija de la muerte y el olvido, es  responsabilidad de todos: cada uno que vive en su mundo, cada familia que no cumple su misión, cada barrio que tiene vecinos encerrados y no buscan conocerse, cada pueblo que piensa que lo que pasa en otro pueblo no es de su incumbencia, nuestro país que vive encadenado a Estados Unidos, nuestros gobernantes y políticos peleando por un hueso que ya no tiene más que dar…

Un mundo de muerte y olvido… no hay soluciones fáciles… más algo se tiene que comenzar a hacer.

Azrael el Testigo

PD: La violencia ya nos alcanzo… ¿dejaremos que nos engulla?

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