Evangelio según San Juan 3,14-21. De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna. Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas. En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios". Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
La fe es una decisión personal. Es algo que no podemos olvidar.
Las decisiones se sostienen de dos elementos claves: el conocer y el querer.
El conocimiento implica que tenemos que tener claro de qué se trata aquello por lo que vamos a realizar un opción. Hay que saber los aspectos positivos, los aspectos negativos, los beneficios que nos aportará, aquello que nos exigirá, las consecuencias que implicará.
Es por esto, que en la antigüedad, la decisión de creer implicaba una catequesis. Durante el tiempo de cuaresma se les enseñaba a los catecúmenos todos los aspectos que la fe cristiana les iba a pedir en su diario vivir.
Leer el evangelio, meditar, hacer oración… son caminos para concoer nuestra fe.
Decidir sin conocer es un error que solemos cometer y luego nos lamentamos de las consecuencias.
El querer hace la referencia a la voluntad. No se pueden imponer las creencias. Es básico que surja desde nuestro interior el deseo de ser cristiano. Es por esto que, aunque se realice el baustimo de niños, se tiene que buscar que todo bautizado, ya con la capacidad correspondiente, tome la decisión de vivir de acuerdo a la fe.
Hoy existen muchos bautizados más pocos cristianos.
En el texto de este domingo se nos muestra la clave para saber si hemos hecho una opción verdadera por la fe cristiana: se reflejará en las obras.
Si nuestras obras son buenas buscaremos que estas sean conocidas por todos y además iluminarán nuestra vida y a los demás.
Azrael el Testigo
PD: Enciende una vela los miércoles a las 9 p.m., como signo de oración.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario