Evangelio según San Marcos 1,7-11.Juan predicaba, diciendo "Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo". En aquellos días, Jesús llegó desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. Y al salir del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu Santo descendía sobre él como una paloma; y una voz desde el cielo dijo: "Tú eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda mi predilección". Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
El bautismo es una opción personal.
La costumbre actual en la iglesia católica es bautizar a las personas cuando son niños. Se ha vuelto una tradición desde la perspectiva de que el primer sacramento es como nos volvemos hijos de Dios. En razón de esto, la gran mayoría de los católicos son miembros de la iglesia sin haber hecho una opción personal.
En los primero tiempos el bautismo era una decisión personal. Era el signo de que se había tomado la decisión de vivir la propuesta del evangelio con todas los compromisos que implicaba. Para ello las personas primero recibían una preparación, pues ser el aceptar la fe era una opción de vida. Se era cristiano en todos los ámbitos y no solo al momento de realizar algún sacramento.
Buscando integrar ambas tradiciones, la iglesia, en algunos lugares, esta buscando que el sacramento de la confirmación se vuelva el momento en que las personas hacen la opción consciente de vivir la fe cristiana.
De nada sirve vivir solo los sacramentos. Ya son muchos años en que la iglesia ha insistido en ello y el resultado es que los feligreses son una masa amorfa y sin peso en la sociedad.
Hoy se necesita que los cristianos católicos se vuelvan en los artífices de una comunidad eclesial que sea un espacio en el que las personas se reconozcan y se sientan valoradas. Un espacio en donde se supere la visión económica monetarista imperante que le ha puesto precio a todo y a todos. Un espacio para lograr que la esperanza vuelva a permear la realidad que vivimos.
Se requiere que los creyentes comiencen a buscar organizarse.
El primer paso es formar un pequeño grupo de oración en donde se reflexione en lo que significa ser hijos de Dios, hermanos de los demás y señores de la creación. Se recomienda que sea con personas que vivan cercanas, pues “donde dos o más se reúnen en mi Nombre, podrán obtener lo que necesiten para ser plenos”.
Azrael el Testigo.
PD. Los miércoles recuerda encender una vela a las 9.00 p.m. Es un signo de que te unes con otras personas a hacer oración.
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