domingo, 1 de enero de 2012

Comenzamos el 2012: decidir ser plenos.

Evangelio según San Lucas 2,16-21. Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores. Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido. Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Angel antes de su concepción. Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.

Todos vivimos situaciones que en ocasiones nos ocasionan el que reflexionemos sobre nuestra existencia. Suelen ser ocasiones "fuertes", que nos cimbran desde los pies a la cabeza.

Pienso en el nacimiento de un hijo. Este acontecer transforma toda la existencia de los padres. Dejan de ser solo ellos y para ellos, y se convierten en unos seres "para el hijo". Este, se convierte en el centro de la existencia. Es él quien dicta los ordenes a partir de que ve la luz de este mundo. Él dice la hora de comer, de dormir, de pasear, de descansar, de visitar a los conocidos, de trabajar, de pensar... en fin, él se convierte en el regulador de la vida de los papás. Y esto, es algo que nos hace pensar que la vida no vuelve a ser la misma. Y, sin embargo, no hay queja, no hay pleito ante esta situación que se vive. Se acepta con gozo, con alegría, con amor.

Pues, bien, hoy te propongo que veas este nuevo año como la oportunidad para que te trates a ti mismo como un recién nacido, para que te preocupes de ti mismo, para que te cuides, para que te conviertas en el que ordena tu vida y lo que te rodea.

Si desde niño, somos quienes tenemos el control de la vida y del entorno, aunque parezca lo contrario, ¿por qué ahora, que ya tenemos la capacidad de pensar, de ser conscientes, de elegir, de ser libres, de salir de nosotros mismos, de amar, de dar y no solamente de recibir? ¿por qué ahora seguimos queriendo que los demás nos dicten el cómo vivir, el cómo pensar, el cómo sentir, el cómo caminar nuestra existencia que es solo nuestra?

Un nuevo, año, ¿qué quieres que te pase durante el tiempo que dura?, ¿qué anhelas que te acontezca en estos 365 días?

Y, por favor, no digas, "quiero ser feliz", "que me pasen cosas buenas", "que me vaya bien".

Arriésgate a pedir cosas concretas, cosas tangibles, cosas que realmente vayas a experimentar.

Pide saber disfrutar cada comida, saber respirar con plenitud cada bocanada de aire, saber sentir con cada poro de tu piel las miles de sensaciones que un día se te regalan, saber ver con éxtasis cada cosa y sus colores que tus ojos descubran, saber deleitarte con el olor de las flores, saber juguetear con todo lo que la vida te pone enfrente, saber escuchar el sonido de la vida y de los demás.

En fin, pide aquello que realmente necesitas para recorrer el camino, no para llegar a la meta, que esa siempre esta ahí. Pide la capacidad de poder adquirir aquello que te permita recorrer el sendero y disfrutar de lo que encuentra con cada paso que das.

Es otro año, en ti esta el que lo vivas como un acontecimiento "fuerte" de tu vida", o como "otro año "más". Recuerda esto es solo decisión tuya y de nadie más.

Azrael e Testigo

PD. Enciende una vela los miércoles a las 9 p.m., es una manera de hacer oración unido a otras personas.

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