sábado, 31 de diciembre de 2011

AL FIN DE UN AÑO: REAFIRMANDO MIS CREENCIAS

Al cerrar cualquier ciclo, como es el agradecer el fin de un año, es importante recordar los elementos que conforman nuestra cosmovisión personal. Dicha cosmovisión nos permite saber en donde estamos parados y con que  convicciones tenemos para afrontar las siguientes etapas de la propia existencia:

1. Creo que soy hijo de Dios, hermano de los demás y señor de la creación. Por esto sigo el evangelio de Jesucristo.

2. Creo que nací para ser un ser humano pleno. Todo lo que realizó, aciertos y errores, son para llegar a serlo.

3. Creo que no puedo caminar solo. En razón de esto busque tener una familia. Y además, he buscado tener en todas las épocas de mi vida personas con las cuales se haga realidad el apoyo mutuo, mediante la amistad.

4. Creo que mi pasado me explica, mi presente me muestra tal cual soy y mi futuro me lanza a la aventura de estar vivo.

5. Creo que mi vocación o el camino para ser pleno es a través de la enseñanza. La dinámica que se genera entre alguien que enseña y alguien que aprende, permite que ambos se influyan mutuamente, generando una espiral de aprendizaje en ambos.

6. Creo que un día moriré. Por lo que hay que vivir el presente con gozo.

7. Creo que todo puede ser sencillo. Somos nosotros quienes complicamos la existencia personal y comunitaria.

8. Creo que no hay secretos en la vida. Todo llega a la luz.

9. Creo que tengo que vivir mis tres A: abandonarme (en Dios), amarme (a mi mismo) y acercarme (a los demás).

10. Creo que para que pase algo en mi vida tengo que poner dos elementos: confiar y avanzar. Confiar en que el universo conspira para que pase y poner los elementos que hay en mí para que pase.

11. Creo que en todo caos hay un orden que permite que este caos no genere la destrucción en mi existencia.

12. Creo que el ser humano puede autoconstruirse en cada momento de su vida.

Azrael el Testigo

domingo, 25 de diciembre de 2011

Creemos en un Dios cercano

Evangelio según San Juan 1,1-18. Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Al principio estaba junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron. Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. El no era la luz, sino el testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre. Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios. Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él, al declarar: "Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo". De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre. Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.

 

El Dios en el que creemos, a partir de la convicción de que se hizo hombre, ha mostrado las siguientes características:

Es relacional: tiene como referencia a los otros. Al ser un niño se pone en manos de una padres que se vuelven la referencia relacional por excelencia para poder sobrevivir. Al volverse humano no se entiende sin las relaciones que lo definen: consigo mismo mediante la autoconciencia, con los demás mediante el dialogo, con el entorno mediante su comprensión y transformación.

Es cercano: Dios deja de ser un ente lejano y pasa a ser compañero del viaje que es la propia existencia individual. Acepta vivir todo lo que un ser humano tienen que afrontar: logros, fracasos, luchas, alegrías, temores, certezas, dudas, actos de benevolencia y actos de injusticia… asume todo lo humano para que nada sea desconocido ya. Y nos muestra algunas breves y profundas orientaciones de lo que significa el  desarrollo de un ser humano pleno.

Es histórico: Asume la limitación de un espacio y un tiempo y descubre las potencialidades que existen en dichas dimensiones. Sabe descubrir la grandeza de cada vivencia personal y comunitaria. Sabe también que la muerte es un elemento básico de todo humano. Así mismo, se sabe hijo de su tiempo y aprovecha todos los aspectos que su época le brinda para su desarrollo.

Celebramos el nacimiento de Jesús, el Niño Dios. Es el recordatorio de que Dios ha hecho la opción por el ser humano. La pregunta es: ¿te animas a hacer una opción por este mismo Dios en tu vida?

Feliz Navidad

Azrael el Testigo.

domingo, 18 de diciembre de 2011

La experiencia de Dios en la vida

Evangelio según San Lucas 1,26-38. En el sexto mes, el Angel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El Angel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo". Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Angel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin". María dijo al Angel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?". El Angel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios". María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Angel se alejó. Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.

La experiencia de Dios es personal.

Él se hace presente en la vida de cada uno de nosotros. Como algunos escritores lo han señalado: se hace presente tanto en la alegria como en la tristeza, en el logro y en el fracaso, al recibir una nueva vida y el despedirnos de alguien que muere, al salir el sol y en el ocaso, en un buen libro, en una buena charla, durante el sueño, al abrazar a un ser querido, al estar solos….

Más para poder darnos cuenta de dicha presencia se requieren algunos requisitos:

El primero requisito es creer en Él. La hemos llamada fe. Para una persona que decide no creer, es dificil que experimente o descubra en su vida la mano amorosa de Dios Padre-Madre. Un creyente reconoce la “voluntad divina” en el paso a paso de su diario caminar. La fe es una convicción íntima y personal. Va más allá de una explicación racional, puesto que implica una opción vital. Va más allá de un infantilismo, puesto que es una decisión.

El segundo requisito es el confiar en Dios. Le hemos llamado esperanza. Y hoy parece que es algo que tenemos que promover. La esperanza nos hace caminar con la conciencia del “ya pero todavía no”. Ya somos hijos, hermanos y señores, más todavía tenemos que desarrollar esta realidad en nuestra persona y en nuestro entorno en que realizamos nuestras actividades. Implica el confiar y el hacer. La esperanza nos hace no tener miedo, nos permite enfrentar el día a día con serenidad y claridad de metas.

El tercer requisito es compartir lo que hemos recibido. Le hemos llamada caridad. Es contribuir de manera eficiente (haciendo las cosas en tiempo y forma) y efectiva (resolviendo las necesidades reales) para que nuestra vida y nuestro entorno se convierta en la casa de los hijos, hermanos y señores. Exige que aprendamos a ser solidarios y subsidiarios, esto es, ayudar al otro solo en la medida que el otro lo necesita y hasta que lo necesite.

Así, los tres requisitos van de la mano puesto que cada uno de ellos pone en movimiento un aspecto fundamental del ser humano: la mente o razón (la fe), el corazón o los sentimientos (la esperanza o confianza) y las entrañas o la acción (la caridad).

Razón, sentimiento y acción integrados permiten la coherencia y congruencia en la vida de un creyente y le permiten descubrir la presencia de Dios en su existencia. Es lo que María en el evangelio hoy nos enseña.

Azrael el Testigo

PD: Enciende una vela los miércoles a las 9.00 p.m. Es una manera de hacer oración unido a otras personas.

domingo, 11 de diciembre de 2011

La misión en al vida

Evangelio según San Juan 1,6-8.19-28. Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. El no era la luz, sino el testigo de la luz. Este es el testimonio que dio Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén, para preguntarle: "¿Quién eres tú?". El confesó y no lo ocultó, sino que dijo claramente: "Yo no soy el Mesías". "¿Quién eres, entonces?", le preguntaron: "¿Eres Elías?". Juan dijo: "No". "¿Eres el Profeta?". "Tampoco", respondió. Ellos insistieron: "¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?". Y él les dijo: "Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías". Algunos de los enviados eran fariseos, y volvieron a preguntarle: "¿Por qué bautizas, entonces, si tu no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?". Juan respondió: "Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen: él viene después de mí, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia". Todo esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba. Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.

Saber cual es nuestra misión en la vida nos permite darle rumbo a nuestra vida.

Saber el para qué de nuestra existencia personal nos hace generar planes, tomar decisiones, realizar opciones.

La misión en la vida es personal. Representa aquello que sabemos que es nuestra contribución para que nuestro entorno en todos los ámbitos sea mejor.

Se refleja en nuestra acciones cotidianas, en nuestras decisiones trascendentes, en nuestra manera de relacionarnos, en las estructuras que vamos forjando para desarrollarnos.

Una misión es una opción. No nacemos predeterminados para ella. Tenemos que descubrirla con el paso de los años. Los acontecimientos personales y el entorno familiar, cultural, histórico, etc., nos influyen para reconocerla y asumirla.

Juan tenia clara su misión: anunciar que el Mesías ya estaba en medio de nosotros. Es muy claro en esto.

¿Cuál es tu misión? ¿Qué sabes que le da sentido a tú vida más allá de todo lo que has logrado o de todo lo que haces en tu vida cotidiana?

Una misión es la que mantiene el rumbo cuando parece que la barca se hunde, es la que alienta a seguir cuando se logra una meta intermedia, la que maniente viva la experanza, la que permite orientar las acciones y decisiones de toda una vida.

¿Ya sabes cuál es tu misión? Si es así, ánimo con ella. Si no es así, comienza a definirla. Es la diferencia entre ser pleno y vivir en la descicha (aunque se tenga todo lo materialmente posible).

Azrael el Testigo

PD: Enciende una vela los miércoles a las 9.00 p.m durante media hora. Es un momento de oración para ti y para unirte con otros.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Anunciar nuestra fe

Evangelio según San Marcos 1,1-8. Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios. Como está escrito en el libro del profeta Isaías: Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino. Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos,  así se presentó Juan el Bautista en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Toda la gente de Judea y todos los habitantes de Jerusalén acudían a él, y se hacían bautizar en las aguas del Jordán, confesando sus pecados. Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo: "Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo". Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios

Una base de la fe cristiana es el testimonio que se hace de ella.

El evangelio de este día, que es el inicio del testimonio del texto de Marcos, comienza mostrando dicha base.

Alguien hace el anuncio de la buena nueva. Alguien nos proclama que viene uno que es poderoso. Alguien muestra que un nuevo proceso se iniciará y transformará nuestra existencia.

El anuncio, el testimonio, el reconocimiento de que el poder es de Otro… parece que se han quedado en el olvido. la mayoría de las reseñas de este texto se centran en la invitación a la conversión para el perdón de los pecados… más considero de mayor importancia entender que tenemos que ser heraldos de la presencia de Jesús en la vida.

Viene la celebración de la Navidad. En este segundo domingo de Adviento la gran pregunta es: ¿Cuál es el anuncio que haces de tu fe?, ¿Qué muestran tus acciones cotidianas a tu alrededor?

La presencia de Jesús es poderosa, es fuerte, su presencia es para transformar desde el interior de cada uno. En eso consiste el bautismo con el Espíritu Santo.

En México, gracias a nuestra historia, hemos separado la fuerza de la fe de nuestra vida cotidiana. Nos dicen que la fe es solo para el interior. Más, todas las teorías de desarrollo humano afirman lo contrario: si alguien transforma su interior, por fuerza se transforma su vida exterior. De acuerdo a tu visión interna de la vida es como será tu actuar público. Así que si haces una opción verdadera de fe, dicha opción se reflejará en tu vida cotidiana.

Por esto, la invitación de este día es ser  testigo de Aquel que viene después de nuestra presencia en medio de los demás. De otra manera, la celebración de la navidad solo será un rito más. Lo cual, no sirve para nada a nadie, sino solo a quienes venden productos en estos días.

Azrael el Testigo

PD: Enciende una vela los miércoles durante media hora a partir de las 9 p.m. Pide tener la fuerza para ser testigo de Jesús.