Evangelio según San Mateo 13,24-43. También les propuso otra parábola: "El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas". Después les dijo esta otra parábola: "El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa". Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo. Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
Todo comienza en lo pequeño, con lo insignificante, con una semilla.
En nuestra sociedad marcada por la eficiencia y automatización, la rapidez en que se obtiene un bien o servicio es considerada una cualidad que debe de aplaudirse.
Nos hemos acostumbrado a que las cosas tienen que obtenerse a la primera y sin problemas. Coloque una moneda y obtendrá lo que desea. No haga filas. No haga esfuerzo.
Hay muchos aparatos que aseguran que se obtendrá un buen cuerpo sin necesidad de esfuerzo. Solo se tiene que conectar y listo. O bien, hay pastillas que permiten tener un cuerpo delgado, sin requerir realizar ejercicio alguno.
El esfuerzo es algo que hemos ido dejando a un lado en nuestra vida. Más es el camino necesario para poder obtener aquello que es necesario e indispensable en la vida.
El evangelio sabe que todo comienza por lo pequeño, por la semilla. Dentro de la semilla se encuentra todo el potencial que requiere desarrollarse, que requiere crecer.
Esto es el proceso para lograr las cosas que valen la pena en la vida. Hay que poner una semilla: la idea; hay que sembrarla y cuidarla: el esfuerzo y la disciplina; hay que saber disfrutar de los frutos: los logros o la meta que se busca obtener.
Más, se requiere dar el primer paso, esto es, poner la semilla en el campo adecuado. No puedes querer saber hablar inglés si nunca te pones a practicarlo.
En resumen: hay que saber que buscamos en la vida para saber elegir la semilla adecuada y así obtener aquello que deseamos para ser plenos.
Como ya lo sabes, nosotros defendemos que tienes que plantar en tu vida el germen que te permita vivir como hijo de Dios, hermano de los demás y señor de la creación.
Azrael el Testigo
Pd: recuerda encender una vela lo miércoles a las 9 p.m. Es una cadena de oración.
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