domingo, 22 de mayo de 2011

Y sin embargo se mueve…

Evangelio según San Juan 14,1-12. "No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí.  En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar.  Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes. Ya conocen el camino del lugar adonde voy". Tomás le dijo: "Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?". Jesús le respondió: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.

Un seguidor de Jesucristo nunca esta quieto siempre está en movimiento.

Las tres expresiones con las cuales Jesús se identifica en el evangelio reflejan el dinamismo que pide en sus seguidores:

Afirma que es Camino. Es decir, es el medio para llegar a un lugar. Más para esto, el camino pide que sea transitado, que nos traslademos a través de él. Un sendero que no se usa se llena de maleza y de obstáculos. Más, si hacemos constantes viajes entonces conocemos cada espacio del mismo y nos sentimos llenos de seguridad al recorrer sus vías. Y acontece que cuando recorremos muchas veces un camino nos llega la sensación de que el lugar a donde vamos se encuentra más cerca.

Afirma que es Verdad. Al recorrer el Camino, nos acercamos a la Verdad. En este caso entendemos la verdad como aquel estado en donde hay una sintonía entre el decir, el sentir y el actuar. Jesús nos permite conocernos. Nos mueve a identificar los aspectos que nos hacen ser únicos: nuestras capacidades y nuestros límites, nuestros estados de felicidad y nuestros momentos de desdicha. Es quien nos hace sentirnos seguros y confiados en nuestro caminar en al vida. La verdad no es algo estático, sino que se nos va revelando conforme vamos caminando en la existencia.

Afirma que es Vida. Cualquier visión sobre la vida no puede entenderse sin el movimiento. Quien está vivo se mueve. Quien esta vivo transforma su realidad, pues el mismo está en un constante dinamismo de metamorfosis. Un cristiano día a día busca hacer realidad la gran verdad anunciada en el evangelio de Jesucristo y que genera la Vida en su existencia: que es hijo de Dios, hermano de los demás y señor de la creación.

Un cristiano no puede ser un ser humano pasivo, dócil, sumiso, conformista, débil…. un cristiano se lanza confiado a la aventura de caminar; construye, sin miedo, la verdad;  y disfruta, sin remordimientos, la vida que lo hace ser un testigo del Camino, Verdad y Vida que es Jesucristo.

Azrael el Testigo

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