Evangelio según San Juan 20,19-31. Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: "¡La paz esté con ustedes!". Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: "¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes". Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: "Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan". Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
Un seguidor del evangelio de Jesucristo es por fuerza un testigo.
Y un testigo es quien no puede estar con la boca cerrada. Esta obligado a decir todo lo que sabe del tema en cuestión.
Así que la pregunta que tenemos que contestar: ¿Qué sabemos de la propuesta de Jesucristo?
La mayoría de nosotros nos quedamos con lo que aprendimos de memoria en el catecismo cuando hicimos la primera comunión. Más, ser un cristiano es más que saber el credo, el ave maría, los diez mandamientos, los mandamientos de la iglesia, los sacramentos….
La esencia del cristiano es que ha sido enviado a dar testimonio.
Al ser enviado, se nos indica que tenemos que estar en movimiento, caminando, recorriendo los senderos de un lugar a otro. El cristiano es dinámico, conoce lo que significa recorrer la vida, sabe que hay momentos de sol, momentos de penumbra, momentos de alegría, momentos de dolor, momentos de aciertos y momentos de error.
En otras palabras, un cristiano no es quien se conforma con ir cada domingo a misa y ya. ¿Eres de estos? Entonces eres un ritualista, más no un cristiano.
Y el otro elemento es dar testimonio. Y aquí, tenemos también grandes problemas. Con eso de que hemos aprendido que la vida es una cosa y la fe es otra, ya nos acostumbramos a decir que somos cristianos en lo secreto. Y peor, aun, como no conocemos de que se trata realmente la fe cristiana, pues, cualquiera nos calla.
La invitación es clara. Se nos llama a:
- Ser testigos de una fe que salva, esto es, que realmente transforma la vida de quien se anima a vivirla.
- Ser testigos de una fe que tiene respuestas para el acontecer de cada día y no para cuando me muera.
- Ser testigos de una fe que nos mueve a tener la vista en lo grande y no en lo pequeño, por esto nos llena de esperanza.
- Ser testigos de una fe que es retadora y no adormecedora. Por eso me invita a probar sin miedo.
- Ser testigos de una fe que es más grande que una jerarquía que controla a una institución, quien se dice dueña de una fe que no tiene dueño, pues es de quien la vive.
- Ser testigo de una fe que nos permite ser felices
Azrael el Testigo
PD. Enciende una vela los miércoles a las 9.00 p.m.
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