Evangelio según San Lucas 24,13-35. “¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!". "¿Qué cosa?", les preguntó. Ellos respondieron: "Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron". Jesús les dijo: "¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?" Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él. Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
Es verdad que solemos ser cerrados en nuestra mente y buscamos que todo encuadre en nuestro esquema mental. De otra manera, lo rechazamos.
Jesús es continuidad y novedad.
Para ser plenos requerimos asumir este dinamismo: conocer nuestra historia para darle continuidad y arriesgarse a construir nuevas experiencias de acuerdo a la realidad que nos toca vivir.
Así es nuestro proceso personal. Somos nuestra historia personal más cada día somos unas personas nuevas. Traemos nuestros esquemas de vida que nos han permitido saber dar respuesta al acontecer de nuestra cotidianidad.
Más, no podemos negar que las respuestas que tomamos cada día, se nutren de las dos vertientes. Decidimos de acuerdo a nuestra experiencia y de acuerdo a las necesidades de la realidad actual.
Así, no podemos despreciar la tradición, las costumbres. En el evangelio, Jesús les explica las escrituras, como un signo de la importancia de la herencia cultural que hemos recibido.
Más, también, tenemos que asumir la novedad en la vida. Jesús les hace ver lo novedoso de su actuar. La resurrección rompe todos los esquemas, pues implica que la transformación personal es posible al vivir la confianza en el Padre.
El esquema del Resucitado es una nueva manera de estar en la vida. No podemos quedarnos en lo que paso, sino que tenemos que enfrentar cada día con la confianza de que tenemos unas bases firmes y qué sabremos dar la respuesta que se nos requiere.
¿Qué necesitamos para logar ser continuidad e innovación?
- Conocer nuestra historia social y personal. Reconocer las capacidades y los límites que hemos aprendido en la vida.
- Asumir la confianza en la presencia del Padre. No tener miedo para arriesgarse a probar nuevas cosas.
- Compartir con los demás. Tener socios que apoyen nuestro proceso. En caso de éxito que nos feliciten. En caso de fracaso que nos animen a volver intentarlo.
Ser felices es la meta. El evangelio es una propuesta para lograrlo. Su propuesta es vivir como hijos de Dios, hermanos de los demás y señores de la creación.
Azrael el Testigo.
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