Evangelio según San Juan 4,5-42. Mientras tanto, los discípulos le insistían a Jesús, diciendo: "Come, Maestro". Pero él les dijo: "Yo tengo para comer un alimento que ustedes no conocen". Los discípulos se preguntaban entre sí: "¿Alguien le habrá traído de comer?". Jesús les respondió: "Mi comida es hacer la voluntad de aquel que me envió y llevar a cabo su obra. Ustedes dicen que aún faltan cuatro meses para la cosecha. Pero yo les digo: Levanten los ojos y miren los campos: ya están madurando para la siega. Ya el segador recibe su salario y recoge el grano para la Vida eterna; así el que siembra y el que cosecha comparten una misma alegría. Porque en esto se cumple el proverbio: 'uno siembra y otro cosecha' Yo los envié a cosechar adonde ustedes no han trabajado; otros han trabajado, y ustedes recogen el fruto de sus esfuerzos". Muchos samaritanos de esta ciudad habían creído en él por la palabra de la mujer, que atestiguaba: "Me ha dicho todo lo que hice". Por eso, cuando los samaritanos se acercaron a Jesús, le rogaban que se quedara con ellos, y él permaneció allí dos días. Muchos más creyeron en él, a causa de su palabra. Y decían a la mujer: "Ya no creemos por lo que tú has dicho; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es verdaderamente el Salvador del mundo". Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
La vida es un proceso constante. El dinamismo inherente en ella es lo que ha permito su proceso evolutivo que todos conocemos.
El dinamismo interno que ha permitido que la fe cristiana siga vigente es mediante la escucha de la Palabra y el testimonio de la misma.
Los medios básicos para escuchar la voz de Dios en nuestra vida son:
a) La lectura del evangelio. Cada día acercarse a la buena nueva. Hoy en día no hay pretexto para que nos acerquemos de manera directa a la Palabra.
Puede ser directamente en la biblia, o bien a través de los medios electrónicos. Existen varios espacios en la red en que puedes leer el texto bíblico del día o bien puedes pedir que te llegue a tu correo electrónico.
b) La oración. El aprender a tener todo los días un momento en el que invoquemos la presencia de Dios, es básico para caminar en la fe cristiana. Es en estos momentos como Dios nos muestra sus propuestas para caminar como seres humanos plenos.
Es importante señalar que hay diversas propuestas para hacer oración. Hay que buscar la que nos permita encontrar la voz de Dios en nuestro interior: silencio absoluto, mediante el canto, de manera individual, de manera grupal, siguiendo un guión…
La contraparte de escuchar es el testimonio, que no es otra cosa, sino el mostrar nuestra fe a todos lo que nos rodean.
No comparto la idea de que la fe es algo privado, puesto que tiene una incidencia clara nuestro actuar en lo diversos ámbitos de la vida. Y es en nuestros espacios públicos en donde tenemos que mostrar que tenemos fe. Esto es lo que ha permitido que la fe cristiana siga presente en nuestros tiempos.
La cuaresma es la propuesta para transformar nuestra vida y celebrar dicha transformación en la Pascua. Recuerda que hemos insistido de que ser un cristiano pleno es vivir como hijos de Dios, hermanos de los demás y señores de la creación. La cuaresma es la oportunidad para lograrlo.
Azrael el Testigo
PD: recuerda encender una vela los miércoles a las 9:00 p.m.