Evangelio según San Juan 8,1-11. Como insistían, se enderezó y les dijo: "El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra". E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo. Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos. Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí, e incorporándose, le preguntó: "Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?". Ella le respondió: "Nadie, Señor". "Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante". Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
Un principio que el evangelio propone es la igualdad entre los seres humanos.
Si nos analizamos descubriremos en cada uno de nosotros capacidades y límites. Ambos aspectos se han desarrollado a lo largo de nuestra vida.
Unas nos han servido para enfrentar la vida de forma agresiva, propositiva, hacia adelante. Sabernos capaces nos da poder, fortaleza, confianza, seguridad.
Y parece que los límites son el otro lado, el oscuro, el del miedo, el del imposible, el de la debilidad. Sin embargo, los límites en nuestra vida también nos han permitido seguir adelante. Nos han servido para saber hasta donde podemos hacer algo, hasta donde podemos avanzar sin poner en peligro nuestros proyectos.
Como todo en la vida, el extremo es peligroso. Un exceso de poder nos hace llenarnos de orgullo y menospreciamos la vida y a los demás. Un exceso de no poder, nos lleva a refugiarnos en el miedo y en la sospecha y actuamos de forma cobarde y rastrera ante los demás.
Saber que podemos y no podemos, nos tiene que dar humildad. Reconocer que los demás también son capaces y no, nos debe de dar comprensión y perdón.
Así que, el perdón no es porque somos mejores o más buenos que los demás, sino porque refleja la conciencia personal de que también se tienen elementos que requieren comprensión y perdón.
Perdonar es un acto de humildad y comprensión, que sólo quien es fiel a Jesucristo, puede hacer realidad.
El equilibrio en la vida es fundamental, el poner en la balanza nuestras capacidades y límites para avanzar en la vida es un arte que todos tenemos que cultivar con la confianza en Dios y con el apoyo de los demás seres humanos que nos rodean
Azrael el Testigo.
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