Evangelio según San Juan 14,23-29.
Jesús le respondió: "El que me ama será fiel a
mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos
a él y habitaremos en él. El que no me ama no es fiel a
mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió. Yo les
digo estas cosas mientras permanezco con ustedes. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi
Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho. Les dejo la
paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman! Me han oído decir:
'Me voy y volveré a ustedes'. Si me amaran, se alegrarían de que
vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande
que yo. Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes
crean. Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios
La fidelidad a la palabra es un
signo del amor a Jesucristo. En razón de esto, tenemos que preguntarnos ¿qué tanto conocemos está palabra?
La iglesia católica, a la que pertenezco, nos ha
propuesto que la Palabra no puede ser interpretada de manera libre, sino que
para poder hacerlo tenemos que seguir las pautas marcadas por el Magisterio y
la Tradición.
Esto no quiere decir que no nos
acerquemos a dicha Palabra, sino que tenemos que conocer también al Magisterio y a la Tradición.
Lo cual nos lleva a la cuestión de la formación, de la educación en nuestra fe, que la hemos
reducido a la catequesis para la primera comunión, o para algún otro sacramento. Un cristiano,
tienen que ser alguien que se prepare en los elementos que conforman su fe, y
principalmente en el sustento de la misma: la Palabra de Dios, reflejada en las
Escrituras o en la Biblia como tradicionalmente le decimos.
Al no hacer esto, nos permite
comprender porque no somos fieles a Jesús, y porque no reflejamos su amor
por nosotros.
Así que, la invitación hoy es educarnos para ser
cristianos. Existen miles de libros que nos permiten poder hacer esto.
Azrael el Testigo 13 mayo 2007.
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